El papel del empresario en la crisis

Indudablemente cualquier empresario tiene obligaciones con sus socios, empleados, proveedores clientes y el gobierno. También tiene responsabilidades con la comunidad en la que desarrollan sus actividades empresariales. En países y sociedades en las cuáles las carencias son muy grandes y existen personas a las que no les llegan los satisfactores mínimos, los gobiernos no pueden satisfacer todas esas necesidades.

Muchos empresarios se preguntan cómo y hasta dónde pueden conjugar de manera exitosa el objetivo de su empresa y las necesidades de la sociedad en la que lleva a cabo sus actividades. El empresario puede decidir llevar a cabo actividades de beneficencia de manera personal, a través de sus empresas o en ambas.

Cuando toma la decisión de llevar a cabo estas actividades de manera personal, tendrá que buscar la manera de lograr una comunión entre el tiempo que se dedica a su negocio, su familia y actividades de beneficio social. Para lograr esto deberá llevar a cabo un análisis y programación de su vida de tal manera que pueda desempeñar labores tanto dentro de la empresa como con la comunidad, y como mencioné, aparte cumplir con su familia.

Cuando toma la decisión de que su empresa desarrolle actividades adicionales a las lucrativas, dirigidas al beneficio social deberá verificar la capacidad de la empresa para dedicar parte de sus recursos a apoyar a la sociedad.

En este caso, como parte del proceso de planeación estratégica de la empresa, la administración debe determinar aquel asunto que quiere atender, con objeto de que los esfuerzos y recursos limitados que sean aportados tengan resultados y no se vuelva en disparos al aire. Esos asuntos deben de transformarse en proyectos concretos que sean llevados a cabo directamente por la empresa, o a través de alguna institución sin fines de lucro dedicada a ellos.

El proyecto debe definir con precisión los beneficiarios o la necesidad social a ser cubierta, ya sea alimentación, educación, salud, combate a la pobreza, atención a grupos vulnerables, etcétera. A partir de esto, debe fijar los objetivos medibles a ser logrados por el proyecto y la forma de que estos serán verificados. Para lograr estos objetivos, ¿qué recursos está dispuesto a aportar?, y ¿las demás necesidades no cubiertas por la empresa?, ¿de dónde se espera que salgan los recursos?

Como ya vimos, los recursos que la empresa aporte pueden ser en dinero, en bienes, en servicios o en participación del personal de la empresa. Si toma la decisión de que el personal de la empresa participe en los proyectos de beneficencia, deberá llevar a cabo una convocatoria al mismo con objeto de que participen de manera voluntaria o bien que las condiciones de trabajo adicional sean aceptadas por ellos.

La administración de los recursos a ser aportados deberá ser definida con anticipación y haber determinado y comunicado todas las políticas y procedimientos que deban ser cumplidas en el ejercicio de las actividades. En su caso, si el proyecto de beneficencia se lleva a cabo a través de un tercero, la administración de la empresa deberá cerciorarse que ésta atiende políticas y procedimientos suficientes que permitan transparencia en la aplicación de los recursos y rendición de cuentas con reglas claras y basadas en normas o estándares de acuerdo con las mejores prácticas.

El empresario puede optar por designar un auditor que lleve a cabo revisiones periódicas de la aplicación de los recursos, el cumplimiento de los objetivos planteados y la corrección de las cuentas que hayan sido presentadas.