Sustentabilidad social

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La sociedad es multicultural y global, tiende más al individuo que al grupo, ¿es este modelo sostenible?

En ocasiones, cuando hablamos de sustentabilidad nos referimos a las empresas; o incluso a Organizaciones de la Sociedad Civil o a instituciones de otros sectores. Sin embargo, en pocas ocasiones hablamos sobre la sustentabilidad de la sociedad o de las células sociales que, desde tiempos remotos, han sido el soporte de las distintas civilizaciones.

Hoy no sólo existe el reto de promover la sustentabilidad de las organizaciones, sino de garantizar la de las civilizaciones, pues el mundo que estamos acostumbrados a ver —al menos en México, con niños en las calles, una altísima matrícula estudiantil y una población económicamente activa joven en su mayoría— comenzará a disminuir de forma drástica en el futuro.

En la actualidad, países europeos ya se enfrentan a un proceso de inversión de sus pirámides poblacionales, derivado de la disminución de la tasa de natalidad y el incremento de la expectativa de vida.

Como muestra de lo anterior, países como Alemania presentan una tasa de natalidad promedio de 1.4 hijos por mujer y 81 años de expectativa de vida, mientras que Italia y España tienen 1.5 hijos y registran 82 años de expectativa de vida.

La tasa de remplazo de una población se calcula con una base de 2.1 hijos por mujer para mantener con relativa salud a las pirámides poblacionales; sin embargo, hemos pasado de épocas en las que el promedio era de entre cinco y siete hijos a la nueva tendencia de uno solo. Muchos factores provocaron este cambio. Por ejemplo, las políticas de planificación familiar e —incluso— control natal en algunos países, como China; así como profundos cambios culturales que se generalizaron y modificaron la visión de plenitud personal vinculada con la familia y los hijos por el éxito individual y la familia sin estar vinculada con los hijos.

En México tenemos una tasa de natalidad de 2.2 hijos por mujer y 77 años de expectativa de vida, con una pirámide relativamente sana y un potencial económico altísimo que se apoya en el capital humano. No obstante, venimos de una tendencia de acelerada disminución de la tasa de natalidad que nos ha llevado de 6.7 en 1969 al actual 2.2. Además se proyecta un sostenido declive de la misma manera como le ha pasado a los países europeos o algunos orientales desarrollados.

En el futuro, veremos muchos menos niños y más jóvenes, luego menos jóvenes y más adultos. La sociedad que conocemos tendrá grandes cambios, pues el modelo de desarrollo de valores, competencias y costumbres será muy distinto al que se vivía en generaciones anteriores dominadas por familias grandes, pero sociedades más reducidas que compartían valores.

Hoy la sociedad es globalizada y multicultural, pero a la vez tiende más al individuo que al grupo.

La pregunta, entonces, es si este modelo es sustentable para las civilizaciones, hasta qué grado y con qué particularidades. En mi siguiente colaboración profundizaré en ello…

*El autor es Profesor y Director del Área de Entorno Político y Social del IPADE
Twitter: @ipade

CRÉDITO: 
Rodrigo Lara de León González*