Stakeholders y la cadena de valor

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Para cumplir con los principios de la Responsabilidad Social, las empresas u organizaciones deben identificar claramente a los diferentes grupos con los que se relacionan, tanto al interior como al exterior de las mismas, todo esto con el objetivo de jerarquizar sus relaciones y procurar satisfacer las diversas expectativas de cada uno de ellos.

Esto significa que la Responsabilidad Social Empresarial trasciende el ámbito de la propia empresa, extendiendo su área de influencia a muchos otros grupos de interés, también denominados stakeholders, a los que puede afectar o verse afectada por ellos.

Por lo anterior, se recomienda realizar un mapeo estratégico de todos los grupos de interés de las empresas: los accionistas, los inversionistas, los directivos, los colaboradores o empleados y sus familiares, la comunidad en la que se encuentra inmersa, los clientes o consumidores, los proveedores, el medio ambiente, así como las autoridades gubernamentales y legislativas, etcétera, con el propósito de identificar y establecer su vinculación, relaciones y las formas de diálogo necesarias para lograr la máxima colaboración entre cada una de las partes, siempre bajo un modelo de actuación ética, con el fin de posicionarse como una empresa más competitiva.

En este sentido, uno de los fundamentos de la Responsabilidad Social señala establecer por escrito el compromiso de la organización con los stakeholders o grupos de interés, normalmente plasmado en el código de ética de la organización.

Sin embargo, la Responsabilidad Social no se limita al ámbito de influencia de la empresa, debe insertar también a toda la cadena de valor, es decir, la empresa no solamente es responsable de sus impactos sociales y medioambientales, sino también, de los actos de sus proveedores, distribuidores, contratistas y subcontratistas, ya que sus resultados pueden ser afectados por las prácticas de estos grupos.

Por este motivo, le elección de los proveedores se vuelve un asunto crucial, ya que no solamente se deberán considerar cuestiones de calidad y precio, sino también de afinidad con los principios de la Responsabilidad Social, como por ejemplo, conocer sus prácticas medioambientales, el respeto a los derechos humanos, etcétera, de manera que si no se cumple con estos criterios, entonces no deben contratarse estos servicios o adquirir sus productos.

De esta forma, se espera que toda la cadena de valor pueda sumarse a esta filosofía, para que cada vez más empresas se sumen y actúen de acuerdo con los valores de la Responsabilidad Social Empresarial y se desarrolle, de esta manera, un círculo virtuoso.

*El autor es Director de la Facultad de Responsabilidad Social y del Clares
de la Universidad Anáhuac México Norte


Twitter: @CLARES_Anahuac

CRÉDITO: 
Roberto Delgado Gallart*