Reforma fiscal para los trabajadores

Foto: Archivo/El Economista

La iniciativa hacendaria limita la deducibilidad de las prestaciones sociales

Una de las noticias que inundó mi fin de semana fue la aprobación de la reforma hacendaria, negociación hecha al vapor, a las carreras, sin mucho análisis de por medio y sin escuchar las distintas opiniones.

Me llama mucho la atención el papel que jugó parte de la izquierda mexicana al apoyar y aprobar una reforma que daña de manera significativa los intereses de los trabajadores que están en el sector formal. Todo a cambio de obtener fondos para el Distrito Federal, en donde concentran la mayor cantidad de votos en su favor.

Estoy consciente de que las negociaciones políticas son así y aplaudo que en México las fuerzas políticas estén dispuestas a entablarlas. Lo que no se vale es ir en contra de los propios principios, y esto es lo que desde mi punto de vista han hecho.

El fin de las prestaciones de previsión social

La reforma hacendaria limita la deducibilidad de las prestaciones de previsión social. Por ejemplo: algunas empresas subsidian a sus trabajadores 100% de la cuota al IMSS que les corresponde. Esto significa que en lugar de descontar su parte a los trabajadores, la empresa la cubre de su bolsa.

Antes, estas prestaciones que ponía la empresa en favor de sus trabajadores eran deducibles 100 por ciento. Es decir, ni la empresa ni los trabajadores pagaban impuestos por estas prestaciones.

¿Es correcto que estas prestaciones fueran deducibles para la empresa? Pues sí, porque es un gasto, al igual que la nómina, que impacta directamente a su utilidad.

Empresas sólo podrán deducir una parte de ellas

La reforma hacendaria cambia esto de manera importante: ahora las empresas podrán deducir una parte nada más y ello puede marcar el fin de las prestaciones de previsión social.

¿Por qué? Simplemente porque nuestro sueldo sí es 100% deducible para la empresa. En otras palabras, si la empresa opta por darnos este dinero como parte de nuestro sueldo y no como una prestación, podrán seguir deduciendo 100 por ciento.

¿No nos conviene esto mejor? No, porque si nos lo dan como parte de nuestro sueldo es un ingreso gravable para nosotros, es decir, tendremos que pagar impuestos sobre este ingreso.

Pero además tenemos que tomar en cuenta algo importante. Hay ciertas prestaciones de previsión social que nos ayudan mucho, como por ejemplo, el seguro de vida o el de gastos médicos mayores, que algunas empresas compran en favor de sus empleados.

Obviamente, el costo de estos seguros es menor en grupo que de manera individual, por lo que si la compañía quita la prestación y aumenta a nuestro salario lo que antes pagaba de prima, no nos alcanzará para comprar un seguro similar. Peor aún: dada la escasa cultura financiera que tenemos y los bajos ingresos que perciben los trabajadores, ¿cuántos tomarán el dinero y en lugar de comprar un seguro lo gastarán en otras necesidades? Es para pensarse.

Límite de deducibilidad 
a la previsión

Desde luego, también hay otras afectaciones importantes. En la reforma hacendaria se incluye un límite de deducibilidad, dentro del cual están comprendidos conceptos de previsión, como el seguro de gastos médicos mayores y el ahorro para el retiro, conceptos que en lugar de estimularse, como sucede en todos los demás países del mundo, se decide limitarlos.

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jlanzagorta@eleconomista.com.mx

CRÉDITO: 
Joan Lanzagorta*

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