"Hijo millonario, nieto pordiosero"

Foto: Cortesía

Herramientas para evitarlo

¿Cuántas veces hemos escuchado el refrán mencionado en el encabezado, para ejemplificar el caso de un empresario exitoso que no pudo trascender en su empresa familiar ni siquiera a una segunda generación?

Por desgracia esta referencia es muy común en nuestro medio empresarial, básicamente por una falta de planeación a largo plazo de parte del “Padre bodeguero” o el fundador de la empresa familiar, que en una visión solo enfocada al desarrollo de ”su empresa” olvida poner reglas claras para lo que será la sucesión de su propia empresa y/o la incorporación formal de su familia al manejo del negocio, para que éste continúe y no se transforme solo en un recuerdo para los nietos, de lo exitoso que fue su abuelo o peor aún, del recuerdo de los hijos de la gran empresa que tuvo su padre.

Pero ¿cómo poder evitar este problema? ¿O que por lo menos si sucede no sea por falta de previsión de parte del empresario fundador-dueño?

Prácticamente para este tema tenemos dos herramientas básicas aplicables tanto a las pequeña como la mediana empresa familiar y que consiste en primer lugar en adoptar la práctica de un gobierno corporativo. Esto es, en sus aspectos más fundamentales y prácticos, integrar en la medida de lo posible la participación de profesionales o gente especialista en temas de la empresa que aporten a nivel del propio Consejo de Administración sus ideas para el desarrollo del negocio, pero con una visión totalmente independiente y sin la influencia familiar; la adopción de medidas que den transparencia a la información que se genere en la empresa; la integración de Comités de personas de diferentes áreas que rompan con un centralismo en la toma de decisiones y con la suma de todo lo anterior, se vaya poco a poco institucionalizando a la empresa, pero sin perder su característica de familiar.

Y la otra herramienta básica sería la integración del Protocolo Familiar que no es más que un documento en el que se fijan con reglas claras y objetivas la visión del fundador-dueño y padre de familia para su sucesión dentro de la empresa; de igual forma, en este documento se fijan las reglas para la relación de la familia para con la empresa y viceversa, de tal forma que se logre un ambiente de trabajo libre de conflictos familia-empresa, planes de carrera para los miembros de la familia, estándares para incorporar a la familia en el negocio, perfiles para los puestos claves que puedan o quieran ocupar los miembros de la familia y el sentido del control o participación directa e indirecta de la familia en la empresa.

La suma de estas dos herramientas implementadas de la mejor manera posible en cualquier empresa familiar permitirá si no evitar, sí minimizar el citado refrán que tanto daño ocasiona en nuestra economía y todos los efectos secundarios que la desaparición de una empresa conlleva.

*Eduardo de Jesús Campos Cortés

*Contador Público egresado de la Universidad La Salle.
*Maestría en Impuestos en el Instituto de Especialización para Ejecutivos.
*Miembro del Colegio de Contadores Públicos de México.
*Consultor desde hace más de diez años en temas financieros y corporativos para sociedades del sector de ahorro y crédito popular.
*Ex Director de Libertad Servicios Financieros, Sociedad Financiera Popular y actualmente Gerente General del Fondo de Protección de las Sociedades Financieras Populares.

CRÉDITO: 
Eduardo de Jesús Campos Cortés*

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