Donar no es evadir impuestos

Foto: Archivo/El Economista

Importante promover donaciones y valorar y reconocer a las personas o empresas que los realizan

Se piensa que quienes donan lo hacen a costa del erario público, porque su donativo lo deducen de impuestos. Existe la percepción de que aquellas empresas o personas que hacen donativos a instituciones de ayuda social dejan de pagar impuestos, porque son “deducibles”. Y en esa lógica se cuestiona la intención del donante, sobre si lo hace por apoyar una causa o por interés.

Dejemos algo claro: deducir impuestos no significa dejar de pagarlos o evadirlos. El que dona recursos a una donataria autorizada, sea persona física o empresa, y los deduce de sus impuestos, en realidad aporta más a la sociedad.

Eso es porque el ISR que pagamos los contribuyentes se calcula a partir de la “base gravable”, que es la diferencia entre los ingresos y los gastos. La diferencia entre el ingreso por la venta de productos o servicios y lo que se gastó para producirlos: renta del local, luz, agua, materia prima, salarios, publicidad, etc. A todos estos costos se les llama gasto deducible, porque se deducen de los ingresos a fin de calcular la “ganancia” o la “utilidad”, que es la “base gravable” sobre la que se calcula el ISR.

La autoridad considera los donativos a instituciones “donatarias autorizadas” como “gasto deducible”, por lo que empresas y personas pueden considerar en su contabilidad esas donaciones como un “gasto deducible”.

La autoridad limita los donativos de empresas a 7% de la utilidad fiscal y la de personas a 7% de sus ingresos.

Supongamos que una empresa tuvo utilidades de 1,000 pesos, por los que deberá pagar 300 pesos de ISR (redondeando en 30%); tendrá entonces 700 pesos para sus accionistas. Ahora vamos a suponer que donó 70 pesos, que es el límite máximo autorizado. Ese donativo se considera “gasto deducible”, por lo que podrá reducirse en la base gravable: ahora deberá pagar impuestos sobre los 930 pesos de utilidad, es decir, 279 pesos de ISR y podrá repartir entre sus accionistas 651 en lugar de los 700 que tenía antes de donar, es decir, 49 pesos menos.

El resultado es que una empresa al donar 70 pesos éstos provienen: 21 que el gobierno deja de recibir en el monto de impuestos y 49 directamente de la empresa. Así, la empresa aportó a la sociedad 279 de impuestos y 70 de donativo, es decir, un total de 349 pesos, 49 más que los impuestos originales. Los donativos que llegan a las instituciones autorizadas como donatarias se componen de un tanto que el gobierno deja de recibir y dos tantos adicionales a los impuestos que paga el donante privado. La característica principal de los donativos es que ese dinero va a servir a las asociaciones para atender necesidades de bien público que el gobierno no atiende y para ejercer la corresponsabilidad sobre el bien público.


*El autor es Presidente ejecutivo del Centro Mexicano para la Filantropia


Twitter: @JVVILLALOBOS

CRÉDITO: 
Jorge V. Villalobos Grzybowicz*