Problemas de las empresas en el siglo XXI

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Migrar a prácticas más eficientes requiere trabajo y comunicación

El desafío más grande para las empresas actuales no es la técnica de asignación de tareas, la priorización de proyectos o la adopción de nuevas tecnologías, sino la filosofía con que se aborda el cambio de circunstancia.

Migración natural.

El objetivo primordial de las empresas es funcionar como un conjunto y ser productivas. En décadas anteriores, se vivía en una cómoda estabilidad, en la que los procesos eran parecidos entre sí y se podrían crear, a través de la experiencia, ciertas fórmulas y reglas para transmitir métodos que permitieran a todos, tomar decisiones y actuar en todas las eventualidades.

Sin embargo, los avances tecnológicos que en los últimos 10 años se han popularizado y difundido prolíficamente, dan lugar a una serie de factores externos con los que no estábamos acostumbrados a lidiar. Las plataformas y tecnologías de la información, nos dan la pauta para que todo sea mucho más rápido, pero a la vez hay procesos que se han hecho más complejos.

Cambios orgánicos.

Migrar a una organización “sin dolor” hacia las prácticas que consideramos más eficientes, requiere de mucho trabajo. Para lograrlo podemos dosificar el cambio, a fin de no hacer una transición violenta y lograr un traslado natural, pues todo cambio enfrenta una serie de etapas de resistencia previas a la aceptación.

Negación, enojo, negociación y tristeza o nostalgia son estados que quizá atraviesen algunas personas afectadas por las modificaciones, sin embargo, se puede evitar la incidencia de alguna o varias de ellas si hacemos visibles cada una de las ventajas de las alteraciones operadas. Después de todo, los cambios ocurren cuando existe un elemento más funcional que sustituye al anterior.

Estos temas competen a un psicólogo organizacional, quien es el encargado de dotar tanto a los empresarios como a los empleados de herramientas que faciliten estos cambios, y proponer canales de comunicación para que los cambios venideros no representen un choque, sino que sean planteados con base en la retroalimentación.

*El autor es especialista de UTEL Editorial

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CRÉDITO: 
Adrián Márquez*