Actitud, clave del éxito financiero (2/2)

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Crédito y defensa de patrimonio, motores para conseguir tus metas

Gran parte del logro de nuestros objetivos financieros tiene que ver con la actitud que tomamos con respecto a cuatro grandes rubros de las finanzas personales. En esta segunda parte continuamos hablando acerca de ellos.


Consulta la primera parte.


Postura ante el crédito

De manera muy sencilla, el crédito se puede definir como el privilegio de gastar dinero que aún no tenemos. Esto, desde luego, implica un costo muy elevado.

A pesar de ello, gran parte de los ciudadanos asume un nivel de endeudamiento tal, que pone en peligro su viabilidad financiera. Algunos de los puntos que debes tomar en cuenta para definir tu actitud acerca del crédito son los siguientes:

  • ¿Por qué no pagarte a ti mismo, en lugar de a tus acreedores? Es infinitamente mejor establecer planes de ahorro e inversión para el logro de tus objetivos que pedir prestado.
  • El crédito es un ahorro negativo. Es decir, en lugar de ahorrar dinero, invertirlo obteniendo un interés a favor y luego utilizarlo (gastarlo) en tu meta, lo hacemos al revés. Primero gastamos, a través de un crédito, generando un interés en tu contra.
  • Cuidar tu nivel de endeudamiento. Los expertos indican que el individuo debe tener un nivel de endeudamiento no mayor a 5% de sus activos (excluyendo préstamos automotrices o hipotecarios).
  • Evitar deudas con tarjetas de crédito. Idealmente, no debes incurrir en deudas con tarjeta de crédito. Por el contrario, éstas deben ser utilizadas como un medio de pago y de financiamiento gratuito, al cubrir el saldo total en cada corte para no generar intereses. Lamentablemente, mucha gente utiliza las tarjetas de crédito como una extensión de su ingreso: como no le alcanza, resulta muy fácil sacarlas para hacer una compra. Piensa que el pago mínimo será muy pequeño en relación con el monto utilizado. Sin embargo, esto puede llevar a un círculo, en el cual, más tarde que temprano, la suma de todas las compras realizadas genera un pago mínimo bastante oneroso que ya nos cuesta trabajo pagar.
  • Cuidar la carga de tus deudas. Si tienes un crédito automotriz, el pago mensual de todas tus deudas (incluidas tarjetas) no debe exceder 15% de tus ingresos mensuales. Si tenemos un crédito hipotecario, entonces el pago de todas tus deudas (incluidas tarjetas) no debe ser mayor a 25 por ciento.

La protección de tu patrimonio

Todos estamos sujetos a diversos riesgos que pueden afectar seriamente nuestro patrimonio y el de nuestra familia. Aunque no los podemos controlar, sí podemos protegernos, comprando protección en una compañía de seguros. Antes de hacerlo, es importante tener en cuenta las siguientes consideraciones:

  • Tus activos más importantes son tu vida y tu capacidad de trabajar. En países desarrollados, el seguro de vida e invalidez se considera fundamental. Sin embargo, la suma asegurada que generalmente se puede contratar no alcanza para vivir toda la vida, únicamente para buscar una fuente alternativa de ingresos (que nuestro cónyuge o hijos se preparen bien y encuentren un trabajo, por ejemplo).
  • La salud es primero. Las personas cuyo nivel de ingresos les permite tener acceso a médicos y hospitales privados deben adquirir un seguro de gastos médicos mayores. Esto se debe a que en caso de un problema delicado, que requiera de cirugía u hospitalización prolongada, los costos suelen elevarse demasiado y acabar con todo el patrimonio que con tanto esfuerzo hemos logrado construir.
  • Es indispensable que protejas el resto de tus activos. En México, casi nadie asegura su hogar, que es un activo sumamente valioso. Además, el costo del seguro es relativamente bajo (en muchos casos menor a lo que cuesta asegurar un automóvil). De hecho, mucha gente tampoco asegura sus coches, especialmente cuando se adquieren de segunda mano. En ambos casos, es indispensable contratar, por lo menos, la cobertura de daños a terceros (responsabilidad civil).

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CRÉDITO: 
Joan Lanzagorta*