Actitud, clave del éxito financiero (1/2)

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Alcanzar tus objetivos dependerá de tus valores y el riesgo que asumas

Gran parte del logro de nuestros objetivos financieros tiene que ver con la actitud que tomamos con respecto a cuatro grandes rubros de las finanzas personales: el establecimiento de nuestras metas, el riesgo que estamos dispuestos a asumir para alcanzarlas (en nuestras inversiones), el crédito y la protección de nuestro patrimonio. Todos ellos son aspectos muy sensibles e importantes, ya que inciden de manera muy directa, y muy sensible, en nuestras posibilidades de alcanzarlos. A continuación hablaremos de todos ellos:

Tus metas financieras

El establecimiento de metas y objetivos es un proceso dinámico, que va cambiando de acuerdo con tus necesidades y situación patrimonial. El éxito financiero depende, en gran medida, de cómo establezcas esas metas. En este sentido, es importante tomar en cuenta las siguientes sugerencias:

  • Fijar tus metas en etapas tempranas. Tener un retiro digno, por ejemplo, es una meta que debe ser planteada desde que comenzamos nuestra vida laboral. Lo mismo ocurre con la creación de un fondo para la educación de tus hijos: es importante hacerlo, incluso antes de que ellos nazcan. Mientras más pronto determines tus metas de largo plazo, más fácil te será alcanzarlas. Mientras más tiempo tengas, menos dinero requerirás para obtenerlas.
  • Visualizar tus metas constantemente. Tus objetivos financieros deben coincidir con tus valores y plan de vida. Deben reflejar tus anhelos más profundos. Por eso, debes soñarlas, visualizarlas, imaginarlas, verlas realizadas en tu mente. Esto te sirve de motivación: mientras más veces te veas con tus metas realizadas, menos arduo y largo parecerá el camino.
  • Establecer prioridades. En ocasiones no es posible reservar el dinero suficiente para el cumplimiento de todas tus metas. Mucha gente decide dejar de lado los objetivos más importantes (como el retiro), para poder alcanzar otros menos relevantes (como una tele nueva, por ejemplo). Esto es humano, tendemos a buscar satisfacer nuestros deseos inmediatos. Sin embargo, es importante entender que esto es un grave error que no se verá hoy, ni dentro de una semana, pero sí en futuro. Nunca debes posponer o sacrificar las metas de largo plazo; éstas son las más importantes.

Los riesgos que estás dispuesto a tomar

La gran mayoría de las decisiones que tomamos implican, en mayor o menor medida, un cierto nivel de riesgo. Esto se debe a que el resultado de esas decisiones muchas veces depende de otro tipo de factores, sobre los cuales no tenemos control. Particularmente, en el caso de las inversiones, es importante que consideremos lo siguiente:

  • El riesgo afecta todos los aspectos de la vida. Uno puede elegir trabajar en una compañía sólida con un gran paquete de beneficios, en una compañía más pequeña con grandes perspectivas, o bien iniciar un negocio propio. A medida que se toma un riesgo mayor, los beneficios potenciales crecen, pero también las posibilidades de perder. Lo mismo aplica en el caso de las inversiones.
  • Necesitas tomar riesgos apropiados a tu edad. Cuando uno es joven, generalmente cuenta con el tiempo suficiente para resarcir cualquier minusvalía en sus inversiones, causada por la volatilidad inherente en los mercados financieros. Esta capacidad disminuye considerablemente después de los 50 años, a medida que se acerca la edad de retiro.
  • Hacer tu tarea. Invertir sin conocer los instrumentos y sus riesgos a detalle es sólo una forma más de apostar. Antes de comprar cualquier valor, es vital hacer un análisis que permita determinar el riesgo que implica, su potencial de ganancia y también de pérdida. El peor error que uno puede cometer es invertir a ciegas o hacerlo sin conocer las características de los instrumentos o los riesgos en que se está incurriendo.

*Te invito a visitar mi página: www.PlaneaTusFinanzas.com. Sigueme en Twitter: @planea_finanzas

-Espera la segunda parte.

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CRÉDITO: 
Joan Lanzagorta*