Innovación, la clave para la industria mexicana del juguete

Foto: Especial

El sector de los juguetes realizó exportaciones en 2017 con un valor aproximado de 2,000 millones de dólares, de esta cantidad un porcentaje entre 65 y 70% se distribuyó en Estados Unidos y Canadá, según datos de la Asociación Mexicana de la Industria del Juguete (Amiju).

Sin embargo, para competir con las empresas que comercializan en México juguetes americanos o de bajo costo, las compañías requieren hace uso de la innovación y modernizar su sistema de producción.

Para conocer cómo las empresas han enfrentado esta competencia, el portal manufactura entrevistó a Miguel Ángel Martin González, director general de Industrias Plásticas Martin, quien mencionó: “fue muy difícil porque no estábamos acostumbrados a competir. Como había poca oferta de producto extranjero no enfrentábamos los retos de una economía que se abre”.

La empresa recurrió al uso de la innovación en sus procesos de manufactura e invirtió en diseño, investigación y desarrollo, a partir de lo cual consiguió tratos para producir juguetes promocionales de clientes como Bimbo, Marinela y El Globo.

Con tecnología de impresión 3D diseñan los prototipos. “Esta tecnología nos ha ayudado mucho a reducir los tiempos de desarrollo de nuevos productos, ya que antes tomaba hasta seis semanas tener el primer prototipo de un juguete. Ahora lo tenemos en 24 horas”, comentó Martín González.

Pero la empresa también tuvo que ‘sacudirse’ el miedo de enfrentar a China y aprendió a ‘jugar’ con ese marcado. De modo que consiguió un socio en ese país para fabricar los moldes de sus productos.

Industrias Plásticas Martin reporta ingresos por 55 millones de dólares anuales y desde hace siete años exporta su producto a China y Estados Unidos, a los cuales les vende su producto por un valor de 15 millones de dólares.

“En Estados Unidos no hay una industria juguetera —porque las plantas salieron a otros países— entonces tienen que importarlos de otros mercados. China ahora es el mayor fabricante, pero la mejor opción de los norteamericanos somos nosotros (México), en términos de costo, eficiencia, calidad y tiempos de respuesta”, asegura Martin González.

Refiere que mientras el producto fabricado en México les llega a los norteamericanos en 24 o 48 horas, los embarques de China tardan de 40 a 45 días, lo que constituye “una diferencia abismal”, refirió el empresario.

CRÉDITO: 
Redacción / El Empresario

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.