Nuevas tipologías de lavado de dinero y su prevención ante el Covid-19

La evolución del sistema financiero, desde años atrás era una realidad inminente que se aceleró con la llegada del confinamiento tras la pandemia por Covid-19; pues hubo que trasladar gran parte de la operación de las entidades a la vía remota haciendo uso de herramientas tecnológicas. Si bien es cierto que ya existía la regulación Fintech, es claro que muchos sujetos obligados aún no estaban listos para dar el salto tecnológico de manera radical.

Los riesgos de lavado de dinero y las nuevas formas de incurrir en este delito no se quedaron atrás, pues las células del crimen organizado también mudaron sus modus operandi al terreno virtual creando novedosas formas de cometer ilícitos constituyendo nuevas tipologías que han sido detectadas por las autoridades internacionales.

El lavado de dinero y sus tipologías se han desarrollado y evolucionado a lo largo de la historia; la adaptación a nuevos procesos sociales trae como consecuencia que quienes cometen actos delictuosos busquen técnicas novedosas para llevar a cabo sus fines.

Entendemos que una tipología es la conducta típica que se replica en diversas ocasiones, cuyas características similares muestran un modelo en el que se perfecciona un acto presumiblemente delictuoso.

El Grupo Acción Financiera Internacional (GAFI) reporta tipologías que han estado surgiendo durante el confinamiento por medio de un comunicado emitido el 1 de abril de este año, en el que se señalan algunas medidas relacionadas con el Covid-19.

Los servicios en línea han sido el medio idóneo para cometer ilícitos; como el fraude cibernético, robo de identidad y el uso de transferencias electrónicas para colocar y dispersar activos cuya procedencia tiene un origen delictuoso.

El nivel de vulnerabilidad al que están expuestas las entidades ha crecido, en muchas de ellas se han simplificado las medidas para verificar la identidad de los clientes, lo que facilita que usurpando identidades los delincuentes puedan acceder a productos y servicios financieros.

Conductas constitutivas de delito

Las conductas que se han detectado como constitutivas de delito se engloban en los siguientes rubros:

1.- Fraudes: la obtención de recursos por medio del engaño a las víctimas se ha visto materializado a través de venta de medicamentos falsos y/o de presuntas pruebas para la detección de Covid-19, promoción de falsos apoyos económicos provenientes de instituciones falsas y la usurpación de identidad en la que un delincuente se dice ser un servidor público para así obtener datos personales que posteriormente serán usados para fines delictivos.

2.- Delitos informáticos: a través de malwares y phishing se interceptan datos electrónicos que vulneran las cuentas de las personas para así extraer sus recursos.

3.- Cambios en el comportamiento financiero: la introducción repentina de activos en demasía cuyo origen es desconocido a cuentas, el cambio repentino de perfil transaccional, un excesivo uso de transferencias electrónicas, la dispersión inmediata de recursos a múltiples cuentas son algunos de los ejemplos de esta tipología.

4.- Corrupción: por medio de desvío de recursos, los delincuentes aprovechan las partidas presupuestales del gobierno destinadas a atender la contingencia.

5.- Volatilidad del sistema financiero: La principal consecuencia económica que trae consigo la contingencia sanitaría es una inminente recesión. Los delincuentes se aprovechan de tal situación haciendo operaciones con grandes cantidades de dinero en efectivo, metales preciosos o incluso la compra de acciones y la inversión en negocios que se encuentren en una mala situación para así poder introducir sus recursos de procedencia ilícita en la economía y generar mayores ganancias.

6.- Financiamiento al terrorismo: los grupos terroristas también aprovechan la situación para recaudar fondos a través de falsas asociaciones y así utilizarlos para sus organizaciones

Aunque pareciera que el crimen organizado se mantiene un paso adelante; es importante para el sector financiero no bajar la guardia y buscar las mejores opciones para prevenir la comisión de delitos, ahora más que nunca debemos hacer uso del enfoque basado en riesgo, fortalecer los mecanismos de identificación de clientes por vía remota, ya sea haciendo uso de video llamadas para la entrevista con el cliente, e inclusive un cotejo de documentos en línea.

Practicar el monitoreo de las operaciones es y seguirá siendo una de las herramientas principales para detectar todas las inusualidades que puedan ocurrir y dar lugar a cambios en el perfil transaccional de los clientes, sobre todo habrá que hacer énfasis en la revisión de las transferencias electrónicas pues al ser el instrumento más utilizado, serán estas las que den la pauta para identificar comportamientos fuera de lo esperado.

*Eduardo Enrique García Hidalgo es integrante de la Comisión de Desarrollo Profesional Fiscal 4 Bosques del Colegio de Contadores Públicos de México