Una virgen en tierra de gigantes

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El fundador de Grupo Virgin relata en su libro “Perdiendo la virginidad” como se fue involucrando en cada uno de sus negocios

“A la mierda, hagámoslo”, es la frase que mejor resume la filosofía de Richard Branson, fundador y presidente de Grupo Virgin, un conglomerado de más de 360 empresas que inició en 1967 con la revista Student, y que ha incursionado en la industria de la música, la aviación, la aeroespacial, de biocombustibles, del sector refresquero y el financiero. Todos ellos dominados por gigantes.

Branson, quien desde el 2008 comenzó a compartir su filosofía de negocios con su primer libro “Hagámoslo”, ofrece en “Perdiendo la virginidad”, su segunda entrega, bajo el sello editorial Alienta, un nuevo modelo emprendedor, cuyos pilares son: el entusiasmo, un buen equipo de trabajo y, como él mismo dice”, mucha suerte.

En este libro de corte autobiográfico que precede a “Screw Bussines as usual Richard Branson”, el empresario londinense explica por qué Virgin creó tantas empresas e incursionó con éxito en tan diversos sectores, muchas veces pasando por alto los consejos de sus asesores.

“Cada una de estas iniciativas fue un paso hacia lo desconocido para la compañía, algo así como perder la virginidad, pero al diferencia de lo que ocurre con la virginidad real, en los mundos que tú mismo creas puedes seguir lanzándote en los brazos de lo nuevo y lo diferente una y otra vez”, expone el empresario.

Para Branson, este conglomerado que emplea a más de 40,000 personas es antes que nada una gran marca, con muchas empresas pequeñas detrás, que funciona bajo una lógica diferente a la de sus competidores de mayor tamaño.

Mientras que para las grandes compañías lo principal es atender los intereses de los accionistas, para Virgin, los empleados son lo más importante. Branson considera que si cuenta con un equipo de personas felices y motivadas, tiene muchas más posibilidades de tener clientes satisfechos.

VIRGENES EN EL NEGOCIO

La familia Branson parecía como cualquier otra. El padre era un abogado y la mamá una azafata. Pero no sólo el trato que daban a sus hijos, sino la propia filosofía familiar la hacían diferente. El empresario cuenta que cuando tenía cuatro años su madre lo bajó del coche a unas cuadras de su casa para que encontrara el camino por sí solo.

Branson era disléxico y miope, pero en la etapa escolar tuvo mucho éxito en los deportes. En la secundaria fundó la revista “Student”, un proyecto creativo, pero poco lucrativo, con el que continúo luego de abandonar el colegio. Con Virgin Mail Order, el negocio de envío de discos por correo, nace la marca Virgin.

El nuevo negocio aún no veía la luz cuando los trabajadores de correos se declararon en huelga. Los emprendedores decidieron continuar y abrieron una tienda de discos en Oxford Street, a la que llamaron Virgin Records, con una filosofía muy particular de cuidado y trato al cliente y la que siguió el sello discográfico del mismo nombre y la editorial Virgin Book Publishing.

Para 1979, Branson, con tan sólo 29 años, ya tenía un conglomerado de empresas distintas. En 1984 funda Virgin Atlantic Airways, con un avión alquilado que tuvo un comienzo aterrador cuando una bandada de pájaros provocó un estallido en uno de los motores, lo que obligó a la nave a aterrizar. En 1991, la aerolínea lucha por su sobrevivencia y Branson decidió vender Virgin Music para mantenerla.

Otro negocio polémico fue la incursión de Virgin en el terreno de Coca Cola y Pepsi. La empresa lanzó Virgin Cola, que evolucionó a Virgin Drink. A pesar de la férrea batalla que libró contra las refresqueras estadounidenses, la bebida de Branson tuvo éxito y a los pocos meses logró 50% de la cuota de mercado británico.

“Cuando veo un mercado copado por dos gigantes empresariales, siempre me parece que hay margen para un poco de competencia sana. Además de divertirme, me encanta agitar un poco las cosas. Me encanta jugar a David contra Goliath con las grandes compañías, sobre todo si lo que ofrecen son productos caros y de mala calidad”, explica.

Branson creó empresas desde cero, y éstas debieron tener un tamaño eficiente y manejable, que les permitan sobrevivir en los tiempos de crisis, de manera que se repartieran los riesgos, como quedó demostrado tras los atentados del 11 de septiembre del 2001, que golpeó a la industria aérea.

En la actualidad, el magnate sigue impulsando Virgin Galactic, su iniciativa de turismo espacial que podría tener como primer pasajeros a finales de este año precisamente a su fundador, quien sin duda seguirá dando de qué hablar en el mundo de los negocios.

CITAS:

“Cada una de estas iniciativas fue un paso hacia lo desconocido para la compañía, algo así como perder la virginidad, pero al diferencia de lo que ocurre con la virginidad real, en los mundos que tú mismo creas puedes seguir lanzándote en los brazos de lo nuevo y lo diferente una y otra vez”,

“La diversión está en la base de mi manera de hacer negocios y ha sido la clave de todo lo que he logrado desde el principio. Más que ningún otro elemento, la diversión es el secreto del éxito de Virgin”.

“Para tener éxito debe salir ahí afuera, debes ponerlo todo de tu parte; y si cuentas con un buen equipo a tu alrededor y una buena dosis de suerte, tal vez logres que ocurra algo. Pero ciertamente no puedes garantizarlo siguiendo la fórmula de otra persona”.

“Cuando veo un mercado copado por dos gigantes empresariales, siempre me parece que hay margen para un poco de competencia sana. Además de divertirme, me encanta agitar un poco las cosas. Me encanta jugar a David contra Goliath con las grandes compañías, sobre todo si lo que ofrecen son productos caros y de mala calidad”.

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CRÉDITO: 
Angélica Pineda/ El Empresario