Ventajas de reírse en el trabajo

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Evitar la seriedad dentro de un negocio crea en los empleados mayor libertad para resolver problemas, tener deseos de acudir a trabajar y mantiene una comunicación asertiva.

El humor en el trabajo es una herramienta que genera ventajas laborales que fomentan la creatividad para resolver problemas. Mantiene una comunicación sana entre empleados y los motiva para cumplir con sus obligaciones, además de que es un antídoto contra la ansiedad y un aliado para combatir la frustración.

Eduardo Jáuregui, doctor en Ciencias Sociales por Saint Louis University campus Madrid, define al sentido del humor como “un estímulo de incongruencia que libera tensión emocional”. Asegura, en su libro “El sentido del humor”, que esta emoción genera en los empleados la motivación para innovar y trabajar en equipo, y es uno de los recursos más poderosos para superar un problema.

“Una persona que tiene buen humor, con una sonrisa y que trata a los demás con una actitud positiva de responsabilidad y lealtad dará mejores resultados y hará ganar a la empresa”, señala Margarita Chico Pérez, directora general del portal de empleo Trabajando.com.

Cuando la tensión nubla el ambiente laboral, el sentido del humor llega a convertirse en un bote salvavidas que si bien no resuelve la dificultad, crea un espacio de relajación que incita a los empleados a suavizar su carácter y redirigir sus ideas.

“El buen humor siempre relaja. Si hay un momento de tensión porque las metas son muy altas o las cosas no han ido bien, vivir relajado ayuda a que el estrés disminuya para ver las cosas con más claridad”, acota Chico Pérez.

El HUMOR TÓXICO

El humor es una herramienta poderosa en la oficina, sin embargo tiene que ser usado de manera adecuada y en el momento oportuno. Debe haber una balanza para saber cuándo se necesita seriedad y concentración, dicen los expertos.

“Hay empleados que manejan mal el buen humor porque dejan a un lado sus responsabilidades. Es tan insistente el querer estar ‘cotorreando’ que distraen a los demás y pueden afectar el trabajo en equipo”, agrega Margarita.

Existen ciertos temas que pueden herir a las personas o que cruzan el límite del respeto laboral, por ello Jáuregui divide al humor en aquel que provoca una risa inofensiva, y el humor que busca provocar risas a costa de los demás.

Las bromas tolerables fomentan el buen clima laboral, pero las que buscan mofarse de un compañero o abusan de la confianza generan resentimiento y riñas.

“Una exageración es cuando el jefe es ‘cuate’ de un empleado y se dan consideraciones especiales, se olvidan que tienen una responsabilidad laboral y se rompe el profesionalismo”, comenta la directora de Trabajando.com.

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LOS BENEFICIOS DE REÍR

De acuerdo con el estudio “Sentido del humor y satisfacción profesional” del psiquiatra español Jorge Moya, la risa en el trabajo incrementa la flexibilidad mental porque favorece la tolerancia al cambio y facilita el pensamiento divergente para resolver problemas.

El humor es importante en el ambiente laboral por dos razones: en los empleados produce una reducción de estrés y mejora sus relaciones personales, y a nivel empresarial esta satisfacción repercute en mayor productividad.

“Cada vez son más empresas las que buscan un ambiente relajado y para ello ofrecen incentivos que no son necesariamente bonos, sino el llamado ‘sueldo emocional’ que es dar días libres, algún reconocimiento público o celebrar fechas como los cumpleaños”, puntualiza Chico Pérez.

EL TEMOR A LA RISA

A pesar de los beneficios del humor, existen temores que impiden a las personas y organizaciones adoptar un momento de risa.

Un error es creer que el trabajo es una actividad aburrida. Los empleados creen necesario ponerse una “máscara seria” que esconda toda expresión porque ven al buen humor como una amenaza.

Esta ideología serious business (negocios serios) surgida en Estados Unidos, está en retroceso, ya que el sector tecnológico de Silicon Valley afirma que el humor es compatible con el trabajo; incluso entre ellas se compite por innovar en su cultura interna.

Otro temor implica al humor como un riesgo ya que puede tener efectos negativos, sin embrago la seriedad también puede ser errada. Una persona excesivamente formal puede tomarse como señal de arrogancia.

“El chiste es romper la rigidez que nos rodea sin abandonar las tareas. Una actitud positiva puede atraer aumentos de sueldo, promociones u otro tipo de beneficio que la empresa otorgue”, asegura Chico.

También existe el obstáculo del “don divino” la idea de que ciertas personas tienen gracia natural. El sentido del humor es una capacidad universal que se puede cultivar; basta con compartir un gesto o incluso un fracaso bien llevado para relajar el clima laboral.

“El principal valor de una compañía son las personas que trabajan en ella, por lo tanto qué mejor que trabajen en algo que les guste para que tengan un sentido de responsabilidad y lealtad que genere buenos resultados”, finaliza Margarita Chico.

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CRÉDITO: 
Redacción