Ventajas de identificar tu talento natural

Foto: Shutterstock

En algún momento de su vida laboral, muchas personas comienzan a experimentar incomodidad interior, estrés, cansancio en apariencia injustificado.

Lo deseable es que esa gente haga un alto y comience a elaborar un
autodiagnóstico de su situación, porque es probable que esté haciendo una actividad para la cual su cerebro no está preparado.

“El cerebro es como la batería de un carro. Si la usas para lo que es la esencia del vehículo, que es andar, la batería se carga y te da para muchas cosas: escuchar la radio, cargar el teléfono celular, encender la luz para leer. Nadie compra un auto para hacer esas cosas, pero el uso holístico del carro, lo permite. En cambio, si estacionas el vehículo y enciendes la radio para escuchar música, la luz para leer o cargar el celular, quemas la batería. Lo mismo pasa con el cerebro”, explica Ana Estrada, especialista en desarrollo personal y retención de talento.

La también directora general de la consultoría Brújula Interior, considera que cuando usamos adecuadamente nuestro cerebro tenemos salud, felicidad y satisfacción porque hacemos lo que más nos gusta, o aquello que es nuestro talento natural.

Para alcanzar el éxito profesional, es necesario sin embargo desarrollar otro tipo de inteligencias, como la emocional, ubicada en el basal derecho del cerebro, que ayuda a identifica en qué tipo de empresa te mueves, o la social, que tiene que ver en cómo procesamos el estímulo y la empatía.

EL AUTODIAGNÓSTICO

Ana Estrada considera que la capacidad del colaborador para tener una carrera exitosa depende del nivel de conocimiento que tenga de sí mismo, y el desarrollo de su propio talento, lo que por lo general se logra con un diagnóstico.

Infografia

“Primero me mapeo. Veo qué tengo que desarrollar y luego analizo en qué tipo de empresa estoy. Si soy director de Finanzas de una casa de bolsa, la empatía lo puedo dejar para mi casa. Pero si estoy en una empresa como Google deberé desarrollarla a un nivel medio, para que no sea vista como una deficiencia, aunque mi estrellita va a ser mi talento natural”.

¿Cuáles son tus debilidades? Justo aquellas cosas que no quieres hacer, que dejas “para después”, incluso si crees que era bueno en ellas, pero que puede suceder que por necesidad te has adaptado a un cuadrante.

¿Cuándo es el momento de analizarnos? Ana Estrada indica que hay tres momentos. Uno de ellos cuando eliges la empresa en la que vas a trabajar por primera vez, la segunda cuando ya tienes dos o tres asignaciones en tu oficina o haz estado en más de un trabajo.

La tercera, y la menos deseable, es cuando la persona entra en crisis: “cuando tiene malestares físicos al llegar a la oficina, siente frustración, colabora poco, está aburrido, cuando su liderazgo ya no es efectivo.

Una tarea simple y efectiva para hacer el autodiagnóstico que recomienda la experta es elaborando un inventario de nuestras actividades diarias, las que nos gustan y las que no, durante 15 días. Si el 70% de las molestias caen el ámbito personal, entonces los problemas no están en la carrera o el trabajo, sino en la vida personal.

DESARROLLA TU TALENTO NO NATURAL

Según la experta, el desarrollo del talento está amarrado a las edades. El cerebro, indica, alcanza su nivel de madurez a los 40 años. “Todos tenemos un cerebro completo y lo deseable es usarlo completo y eso se logra respetando las distintas décadas para expandir su uso holístico”.

La debilidad de cada persona, abunda, está en diagonal al cuadrante donde está su talento natural, y éste debe ser desarrollado a la década de los 20, para posteriormente continuar con los cuadrantes vecinos. Será en la cuarta década de vida cuando comience a trabajar en las debilidades.

Entonces “parecerá que se les da todo, todo lo hacen bien y fluyen, no son neuróticas. Es raro ver personas así antes de los 40. No es que su cerebro funcione así, sino que van poniendo las bases, en los 20 desarrollan su talento que los va a convertir en la estrellita de la oficina; a los 30 desarrollan los cuadrantes vecinos con cursos u otros motivantes y en los 40 trabajan en sus debilidades”.

[email protected]

CRÉDITO: 
Angélica Pineda/ El Empresario