Tarjetas de presentación: mucho más que un pedazo de papel

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Lo que a simple vista pareciera un pedazo de papel, es en realidad una de las herramientas más poderosas a la hora de buscar nuevos negocios. Las tarjetas de presentación son el instrumento empresarial más pequeño de tamaño, pero se pueden convertir en uno de los más grandes promotores de la imagen profesional, ya que es la primera información que se tiene de un individuo.

Esta diminuta pieza es símbolo de éxito, pero no basta con extenderla a cualquier persona que se cruce en el camino; repartirlas a discreción sólo evidencia la falta de intuición empresarial. La clave está en ofrecerlas a individuos del mismo sector, con gustos similares y potencialmente atractivos, comenta José Vicente León, experto en marketing de contenido.

El especialista menciona que para causar una buena impresión es necesario llevar tarjetas de presentación a cada una de las reuniones, conferencias o eventos profesionales que supongan conocer a personas interesadas en los productos o servicios que tu empresa ofrece.

Se vuelve informal y grosero que cuando conoces a alguien, entregues tus datos en un papel escrito a mano; eso sólo refleja tu falta de interés por los demás”, agrega Cynthia Rodríguez Medellín, directora de la Licenciatura en Mercadotecnia y Comunicación del Tecnológico de Monterrey.

Digna de rituales

“Lo primero que hacen los hombres de negocios del Japón es intercambiar tarjetas de presentación, y la clave de lo que sigue puede resumirse en una palabra: respeto. Éstas se sostienen con ambas manos y se estudia lo que tiene escrito; se debe entender que una tarjeta de negocios no es simplemente el nombre, sino la entidad corporativa. Al terminar se guarda en el bolsillo, en un lugar que muestre respeto”, es así como Nicholas Bootherman, en su libro Cómo conectarse en los negocios en 90 segundo o menos, describe el ritual que los empresarios del país del sol naciente realizan ante la entrega de este documento.

Pero qué sucede en culturas como la latina, ¿se le está sacando el mayor provecho a esta herramienta? Cynthia Rodríguez dice que la tarjeta de presentación es una de las cosas que nunca van a pasar de moda, pero en América Latina se valoran más las relaciones personales, por lo que muchas veces una tarjeta de presentación pasa a segundo término. Sin embargo, lo ideal es que antes de decir una palabra se entregue este documento para avalar quienes somos.

Para Manuel Vega Velázquez, director de Impresora Vega, las tarjetas deben hablar por sí solas, es decir, deben transmitir la esencia del profesional. Por ejemplo, “cuando el vendedor no tenga la oportunidad de platicar con el posible comprador, que la tarjeta sea esa herramienta que brinde la información suficiente para iniciar futuras negociaciones”.

Es por esto que recomienda imprimirlas en cartulina opalina gruesa para mayor duración, “los colores siempre serán más atractivos que el blanco y negro”, indica. Sugiere que si se trata de un lugar cálido y húmedo, lo mejor sería crear tarjetas de plástico, ya que estos dos factores son sus principales enemigos.


Nuevas tecnologías

A pesar de que herramientas tecnológicas, como el celular, están revolucionando la forma en que nos comunicamos, las tarjetas de presentación siguen vigentes. Según Cynthia Rodríguez, el no contar con ellas trae más efectos negativos que positivos.

“¿Eres tan pequeño o perteneces a una empresa tan poco formal que ni tarjetas tienes? Eso no brinda confianza y es probable que nadie quiera hacer negocios contigo”, expone la directora de la Licenciatura en Mercadotecnia y Comunicación del Tecnológico de Monterrey.

También es cierto que las redes sociales como Twitter o LinkedIn son utilizadas para hacer networking, ofrecer servicios y encontrar nuevos cliente. Empero, “en el encuentro cara a cara las cosas cambian, la utilidad de las tarjetas es otra (…) aunque las nuevas tecnologías nos pueden servir para hacer contacto, concertar encuentros y, posteriormente, entregar una tarjeta”, refiere José Vicente León.

En cuanto a la industria de la impresión, Manuel Vega recuerda que la llegada de la tecnología no sólo no terminó con el negocio, sino que lo ayudó a potenciarlo, atrás quedaron técnicas como la serigrafía para dar lugar a la impresión digital. “No dudo que muchas personas ya no las utilicen y prefieran bases de datos, aunque hay un amplio sector que las sigue requiriendo”. Tanto así que las tarjetas de presentación siguen representando 20% de su producción mensual.

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CRÉDITO: 
Zyanya López / El Empresario