Suasa: Una fórmula de vida

El cierre de la empresa donde laboraba Francisco Granados fue la ventana de oportunidad que lo orilló a emprender un nuevo proyecto para la industria del embalaje en el país.

Sujetadores de ACERO S.A. de C.V. (SUASA), constituida en el 2007 por seis ingenieros ex empleados de la empresa estadounidense Stanley que fabricaba en México clavos para exportación, inició operaciones en Chihuahua para fabricar el mismo tipo de productos. Siete años después, los socios se preguntaban cómo mantener el crecimiento de la empresa.

En palabras de Francisco Granados, socio fundador, así inició SUASA: “Yo era gerente de Operaciones de Stanley, y a tres años de laborar en la empresa, nos anunciaron que cerrarían la planta porque trasladarían la operación a China. En ese momento reflexioné: ¿cómo vamos a desperdiciar todo el aprendizaje que nos han transmitido?”. Y fue así que tras el cierre de operaciones de Stanley en México, los seis ingenieros arrancaron su proyecto.

Lo primero fue conseguir recursos: encontraron un inversionista que les rentó un espacio en un parque industrial para iniciar operaciones. En los primeros tres años, su crecimiento anual fue de 40 por ciento. Su competencia en México, además de los productos asiáticos, era la empresa Deacero de Monterrey, Nuevo León, principal productor de alambre en México, con presencia en América del Norte y en países latinoamericanos y europeos.

Inicialmente, planeaban colocar su producto en el extranjero, pero en el 2009, la crisis inmobiliaria estadounidense, la devaluación del peso mexicano y el incremento de precios del acero, obligaron a los socios a vender solamente en el estado de Chihuahua. La competencia, según comentó el ingeniero Granados, “fue voraz, sus precios eran menores y prácticamente abastecían a todo Chihuahua”. Debido a ello, SUASA no avanzó en ese mercado inicialmente, pero encontraron distribuidores en Guadalajara, Querétaro y Ciudad de México. Francisco Granados dijo: “Ganamos mercado mostrándoles a los clientes las ventajas de nuestros productos así como garantizando el tiempo de entrega, aspecto en el que superamos a Deacero”.

Su volumen de ventas se repartía de la siguiente manera: 30% en Monterrey; 20% para CHEP (Commonwealth HandlingEquipment Pool, empresa australiana de tarimas); 30% en Chihuahua y el resto entre Guadalajara, Querétaro y el Estado de México.

Para enero del 2014 la participación en el mercado mexicano de SUASA era de 35% y era el segundo mayor productor nacional de clavos para la industria del embalaje en el país. Sus exportaciones eran pequeñas y principalmente a Estados Unidos. El potencial y magnitud del mercado mexicano era conocido por los socios y constituían una oportunidad para su crecimiento, pero reconocían que su producción estaba a su máxima capacidad (3,200 toneladas).

Ante esa situación se preguntaban: “¿Qué debemos hacer si en el país hay mercado para crecer, pero nuestra producción es insuficiente para abastecer a clientes potenciales? ¿Cómo llegar a 50% de participación del mercado nacional y exportar a Estados Unidos? ¿Cuál es la mejor estrategia para crecer? ¿Cómo podemos aumentar nuestra producción?”.

Management

*Coatlicue Regalado Arenas, Emprendedora, fundadora de la empresa la letrería www.laletreria.com . Síntesis de Verónica Delgado Cortés, egresada de la Maestría en Administración y Negocios del Tecnológico de Monterrey campus Guadalajara

El Tecnológico de Monterrey y El Economista entregarán un Certificado en Técnicas de Emprendimiento a los lectores que resuelvan una serie de casos de publicación quincenal, de los que este texto forma parte. Consulta las bases en eleconomista.com.mx/especiales/tec-pymes

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CRÉDITO: 
Coatlicue Regalado Arenas*