Simplicidad, la clave para el éxito de una marca

Manolo Techera­, chief creative officer de la agencia M&C Saatchilanga. Foto: Cortesía

Pensar en cosas sencillas, directas y fáciles es el secreto para hacer crecer una marca y ser el preferido de los consumidores.

En 1964 nació una de las marcas más famosas del mundo, Blue Ribbons Sports, que posteriormente en 1972 se convirtió en Nike, quienes presentaban una línea de tenis diferentes a lo usual pero que también se destacó en todo el mundo por su logo: una simple paloma.

Carolyn Davidson era una estudiante de diseño de la Universidad de Portland a quien le solicitaron crear un logo para Nike que fuera dinámico y reflejara movimiento. Tomando en cuenta que el nombre de la marca proviene de la diosa de la victoria griega Niké, la joven se inspiró en el ala de la deidad y así fue como la convirtió en una paloma. En ese momento no imaginó que su creación sencilla sería referencia para diferentes marcas, publicidad y creación de nuevas compañías.

Años más tarde, en 1976 en California, surgió otra de las empresas que revolucionarían el mundo de la comunicación: Apple, que se distingue por tener productos innovadores, avanzados tecnológicamente pero sobre todo sencillos, tanto para su operación como su estética, así como en su imagen, una manzana mordida y que plasma la filosofía de la compañía, think different.

Ambas empresas se dedican a giros diferentes pero tienen una particularidad: han alcanzado el éxito y son inspiración de millones, por el sólo hecho de ser simples, algo que puede convertirse en un gran reto. ¿Cómo puede lograrse?

En el intento de ayudar a tener éxito siendo simple, Maurice Saatchi, cofundador de la agencia M&C Saatchi, escribió el libro La brutal simplicidad del pensamiento, una guía para ayudar a pensar de forma sencilla no sólo en el mundo laboral, sino en la vida diaria.

“El mundo se puede transformar con ideas simples pero simplificar es de las cosas más difíciles porque siempre es más fácil complicar las cosas. Lo simple no es sencillo pero cuando encuentras esa simplicidad te das cuenta de lo poderosa que es”, explica en entrevista a El Economista Manolo Techera­, chief creative officer (CCO) de la agencia M&C Saatchilanga, la sede en la Ciudad de México.

Destaca que el libro comenzó como una guía para los colaboradores de la agencia, para que pudieran crear mensajes sencillos pero con impacto; sin embargo, con el tiempo, se dieron cuenta de que era una herramienta valiosa para ayudar a todos a vivir de una forma sencillamente exitosa.


Lo complicado de lo fácil

Para Manolo, encontrar lo simple puede tomar tiempo no porque se tenga que sintetizar a detalle el mensaje que se quiera dar —ya sea de una marca, la idea de un nuevo proyecto, servicio o estrategia de publicidad—; el problema principal radica en no saber cómo transmitir lo que se quiere decir.

“El conflicto surge porque al simplificar demasiado, el mensaje pierde efectividad y no llega con la intensidad que debe ser. Lo bueno es que un buen equipo creativo desarrolla la posibilidad de simplificar las cosas con éxito”, dice Techera.

Actualmente, el talento de la gente para sintetizar es muy grande, sobre todo en la población, quienes transmiten mensajes sencillos, por ejemplo, a través de “memes”, que incluso ponen en jaque a las compañías.

Asimismo, hay que conocer a la audiencia para saber cómo comunicarse, ya que si bien lo simple es la clave para posicionarse en el mercado, mucho público prefiere lo más elaborado.

Ejemplo de ello es Argentina, donde en la mayoría de los lugares, los clientes prefieren cosas muy rebuscadas porque así lo valoran más y los motiva a acercarse a las marcas. En cambio, en México, al igual que en Brasil, lo más apreciado son mensajes directos y fáciles de digerir.

Como parte de la estrategia de aprender a ser simple, M&C Saatchi cuenta con técnicas para que los miembros de su equipo aprendan a pensar y vivir simple, como talleres y ejercicios especiales.

Lo simple en la vida diaria

La simplicidad está en todas partes, sólo hay que saber apreciarla porque vivimos en un mundo donde todo nos parece normal, sin ponernos a pensar que algo muy simple cambió la historia de diferentes maneras.

Por ejemplo, los semáforos se basan en la psicología de los colores; las bolsas del supermercado fueron creadas para comprar más artículos en las tiendas; cómo un simple alambre puede formar un clip para retener papeles o cómo fue que la bicicleta permitió a las mujeres, sobre todo las activistas, a no depender de un padre, hermano u otra persona para trasladarse, ya que tenían un medio de transporte seguro.

elizabeth.lopez@eleconomista.mx

CRÉDITO: 
Elizabeth López Argueta / El Empresario