“El ser humano es resiliente”: Irene Villa

Irene Villa perdió ambas piernas y tres dedos de la mano izquierda en un ataque terrorista. Foto: Patricia Ortega

La princesa Diana, los reyes de España, el papa Francisco, diversos artistas como Alejandro Sanz, empresarios, científicos, entre otros, han tenido una gran admiración por la fortaleza de Irene Villa, quien es psicóloga, periodista, escritora e integrante del primer equipo del mundo de esquí adaptado.

En entrevista con El Economista, Irene Villa dijo que es fundamental saber que “todo lo que necesitamos está en nuestro interior y que no hay que perder de vista la esencia, el corazón y la intuición”.

“A veces me he desviado del camino y he tenido esos momentos de tristeza, esos desiertos emocionales, por no seguir mi esencia, por seguir más lo que te dicen los demás, dejarte llevar y al final regreso a lo que es uno mismo, porque ahí radica nuestra fortaleza, las ganas de superarnos, la fuerza de voluntad de nuestro espíritu, eso es tan potente e inquebrantable”, expresó.

En 1991, Irene Villa fue víctima de un ataque terrorista de la ETA en España, en donde perdió sus dos piernas y tres dedos de su mano izquierda, cuando tenía 12 años. A partir de ese momento, se convirtió en un símbolo de poder y espíritu humano.

Red familiar

Irene, autora de diversos libros entre los que destacan: SOS... Víctima del terrorismo, Saber que se puede, veinte años después y El libroabrazo, explicó que su fortaleza es impulsada por su red familiar: “el hecho de tener una madre como la que tengo, con energía, con esas ganas de vivir, esa sonrisa permanente, ayuda. Un padre muy entusiasta, aventurero, deportista y una hermana que siempre ha estado a mi lado, eso es algo de agradecer”.

Mencionó que hay gente que no tiene ese entorno familiar y también sale adelante, saca lo mejor de sí mismo y logra sus objetivos, además de ser feliz.

Resiliencia

En el marco del World Leadership Forum en México, organizado por WOBI, la embajadora europea de la Ciudadanía dijo que su estrategia es no estarse quieta nunca.

“He tenido momentos en los que la vida me ha parado, por algún tipo de problema físico, la prótesis, la herida. En abril de este año, se me rompió el tornillo”, relató.

“Estuve 34 días sin pierna, con antibióticos, ingresos en un hospital, pero la mente, las ganas y la ilusión no se pierden, la he pasado mal, pero he vuelto al ruedo, al final la vida continúa. Si tú no quieres, no se acaba, por mucho que te pongan zancadillas, te caigas o pasen cosas que uno no entiende en primer momento”.

La tenacidad de Irene Villa ha tocado corazones de personas de diferentes edades; sin embargo, está dejando huella en las niñas. “El hecho de ver que una discapacidad no ha podido frenar mi vida familiar, deportiva y laboral, yo creo que eso les inspira. Porque esas niñas, hoy en día, es triste, pero los chicos no tienen tolerancia a la frustración, se hunden porque se les queda sin batería el teléfono celular o se frustran por cosas tontas, porque se les ha roto una uña o les ha salido un grano”.

“Considero que les inspira el hecho de decir: ‘Esta chica prácticamente no tiene piernas y es feliz’, si eso les sirve a ellas para tener una vida mejor, yo encantada”.

Perdón

Mencionó que quien no perdona sufre en cierta forma, “no perdonar significa dar protagonismo en tu vida a quien te ha hecho daño, es dejarle un sitio en tu casa y en tu corazón. Yo digo que no voy a dejar que un terrorista esté aquí conmigo, lo perdono y así lo dejo ir. Estaría siempre lastimándome, el perdón es vibra, energía que se crea para darte una oportunidad maravillosa de ser feliz y no anclar tu vida a algo que ya no hay vuelta atrás”, concluyó la presidenta de la Fundación Irene Villa, organización de reinserción laboral y deporte adaptado para personas con discapacidad.

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CRÉDITO: 
Patricia Ortega / El Economista