Sé extraordinario a tu manera y a tu ritmo

Foto: Shutterstock

El rasgo más evidente de la vida de Ray Kroc fue la normalidad. Tuvo padres amorosos que lo apoyaron, incluso cuando dejó la escuela a los 17 años para vender cintas de puerta en puerta y tocar el piano. Tras vender vasos de papel siguió con batidoras, a los 50 años ganaba 25,000 dólares anuales.

En 1954, con cerca de 51 años viajó a Los Angeles intrigado por la venta de ocho batidoras. Ahí conoció a los hermanos McDonalds y su inmaculado negocio de hamburguesas de bajo precio y buena calidad. Kroc visualizó enseguida el potencial de la empresa y propuso a los hermanos encargarse de su expansión. Dos años después tenía 37 establecimientos McDonalds.

Ve despacio para llegar lejos. El éxito en Ray Kroc no fue un golpe de suerte, ni vino tan rápido como parece. Los más de 30 años de práctica en la venta de vasos de plástico y batidoras le dieron el conocimiento para elegir la ubicación de los McDonalds, también demuestra que toda empresa grande comienza siendo pequeña y suele arrancar con lentitud.

Al perseguir el éxito, la gente fracasa porque valora lo más rápido y fácil de hacer, cuando en realidad estos son fruto de la habilidad, los años de práctica y el perfeccionamiento, reflexiona Tom Butler-Bowdon en su libro Nunca es demasiado tarde, en el que indica que cualquier persona puede lograr grandes metas cuando se da el tiempo para ello y divide un gran proyecto en pequeñas etapas.

Desde su perspectiva, la clave del triunfo radica en entender el tiempo de forma realista. Pero es también una cuestión de visión a largo plazo, ya que ello repercute en nuestras decisiones diarias. “La elite social y económica no suele tener otra noción del tiempo. No piensa en años o décadas, sino en generaciones”.

Menos inspiración, más transpiración

nunca es demasiado tarde

Thomas Edison consideraba que “el genio es un 1% de inspiración y 99% de transpiración”. La práctica no basta para llegar a lo más alto, subraya el también autor de 50 clásicos de autoayudaésta debe irse perfeccionando cada día. Sucederá, como con varios grandes personajes de la historia, que entre a un periodo pasivo, para luego deslumbrar.

La edad en la que se empieza a lograr algo en la vida es hacia los 40 años. “La cuaternidad da profundidad a una persona al ser un puente entre la juventud y la edad adulta”. Muchas personas, señala Butler-Bowdon, siguen viendo los 65 como su edad de jubilación, por ende piensa que sólo les quedan 25 años de vida productiva, pero los 40 no son el principio del fin, sino el comienzo.

Jean Slutsky, fundadora de Weight Watchers International, Bill Wilson, creador de los 12 pasos con el que inició Alcohólicos Anónimos, Harland Sanders, dueño de Kentucky Fried Chicken y el mismo escritor Dan Brown, autor del Código Da Vinci, son ejemplos de personas que tomaron su impulso creativo en la cuarta década de su vida.

Otros, como Voltaire y Goethe lo consiguieron a los 65 y 82 años de vida. Y es que “las décadas de más nos dan una segunda, tercera, cuarta, o quinta oportunidad para hacer algo extraordinario”, concluye Bowdon.

Los suscriptores de El Economista pueden acceder a una síntesis de Nunca es demasiado tarde elaborada por Leader Summaries, empresa especializada en resúmenes de libros. Para ello diríjase al apartado de descarga de PDF del periódico en la web de El Economista y pulse en el apartado de Biblioteca Empresarial o visite la página de Leader Summaries.

[email protected]

CRÉDITO: 
Angélica Pineda / El Empresario