La salud como un derecho

El Dr. Rubén Jiménez, director General de World Health, farmacéutica internacional, tenía que tomar una decisión compleja sobre si liberar o no al público las patentes de ciertos medicamentos. Por un lado, debía proteger la rentabilidad y el futuro de la compañía pero, por otro, no quería faltar a su responsabilidad de contribuir al mejoramiento de la salud de la sociedad, pues esto sería incongruente con el eslogan de la organización: “Porque el mundo merece una mejor salud”.

Laboratorios World Health era una farmacéutica transnacional dedicada a la elaboración de medicamentos, fundada en el año de 1964 con sede en la ciudad de Nueva York, Estados Unidos. El eslogan siempre había sido: “Porque el mundo merece una mejor salud” y gracias a su trabajo en desarrollo de patentes, en una década (1995-2005) había registrado un crecimiento considerable.

El Dr. Rubén Jiménez, enfrentaba el reto de mantener a la empresa con el mismo ritmo de crecimiento. Esto se debió, principalmente, al surgimiento de las medicinas llamadas genéricas, medicamentos cuya patente venció por lo que cualquier farmacéutica podía manufacturar sin pagar derechos de propiedad por las fórmulas. La aparición, cada vez más frecuente, de este tipo de compañías afectó la rentabilidad de World Health y, por consiguiente, disminuyó el presupuesto que se destinaba a la investigación y desarrollo en la generación de nuevos medicamentos.

El abogado de World Health comentó al Dr. Jiménez que existía la posibilidad de que aquellas medicinas que tenían una patente a punto de vencer pudieran patentarse de nuevo por otros 20 años, al combinar el principio activo con otros ingredientes y argumentar que debían ser considerados como medicamentos nuevos.

El Dr. Jiménez sabía que estas nuevas patentes no agregaban nada relevante a los medicamentos, ni a su capacidad curativa, no obstante, gracias a las regulaciones farmacéuticas, sería una medida muy fácil de implementar. Consideraba que al hacerlo, el impacto en la rentabilidad sería positivo ya que permitiendo estos medicamentos a casi el triple del precio del que se verían obligados a ofrecerlos si el mercado se abría a las opciones genéricas.

Al platicar el caso con su hijo, médico también e integrante de la organización no gubernamental “Médicos sin fronteras” (asociación internacional humanitaria que proveía asistencia médica de emergencia a poblaciones en peligro) la discusión se centró en las repercusiones de una decisión así: la gran cantidad de personas que no podría tener acceso a los medicamentos si la patente se renovaba por 20 años más y se mantuvieran los precios altos. Su hijo lo cuestionó: “¿Cuántas personas más podrían comprar las medicinas si se vendieran en la tercera parte de su precio actual? Además, tus competidores en el mercado de los genéricos podrían cuestionar seriamente el eslogan y argumentar una falta de congruencia”.

Sin embargo, el Dr. Jiménez tenía severas dudas. Las utilidades habían venido a la baja en los últimos meses y el Consejo empezaba a preguntarse si había llegado el momento de cambiar de director general a fin de mejorar la posición competitiva de la organización.

Rubén Jiménez, director de la compañía, debía entregar su informe durante la Junta de Consejo del siguiente lunes. “¿Qué debo recomendar: patentar nuevamente la medicina o liberar las patentes?” se preguntaba.

PREGUNTAS DETONANTES

  • ¿Cuál consideras que debería ser la decisión del Dr. Jiménez?
  • ¿Consideras que los planteamientos del hijo del Dr. Jiménez son realistas para el mundo empresarial actual?
  • ¿Cuál sería tu opinión de una farmacéutica que libere algunas de sus patentes con el objetivo de beneficiar la salud de una comunidad?
  • ¿Qué beneficios puede tener una empresa al declararse como Socialmente Responsable?
  • ¿La investigación que realizan las farmacéuticas constituye una justificación para el precio de sus medicamentos?
  • ¿Consideras que una empresa socialmente responsable puede ser rentable y competitiva?

*Basado en el caso “Entre la salud y la rentabilidad” de Eduardo Esteva Armida. Versión de por José Carlos Vázquez, profesor del Área de Formación Humanística y Ciudadana del Tec de Monterrey, Campus Guadalajara.

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acv

CRÉDITO: 
Eduardo Esteva Armadia