Redes Sociales, ¿necesarias para el desarrollo profesional?

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La omnipresencia de las redes sociales no ha podido con la excentricidad y la vanidad de algunos profesionales que han decidido no estar. Un director general de televisión en España y algunos de los máximos responsables de las empresas del Ibex 35 no están en Twitter, Facebook, ni siquiera en LinkedIn; algunos hasta renuncian a tener WhatsApp. Y es algo que no va con el cargo. Profesionales de cualquier nivel también han optado por seguir en los canales más tradicionales.

Reputación o marca

En estas condiciones, ¿es posible la supervivencia laboral? Antes que nada conviene apuntar que no todos los trabajos requieren el uso de estas herramientas tecnológicas, en cuyo caso, mantenerse al margen entra dentro de la normalidad -no tanto desde una perspectiva social-. Sin embargo, existen otros oficios en los que parece inconcebible no utilizar estos dispositivos, menos aún si quieres cambiar de empleo o dar un vuelco a tu carrera... ¿o no? Algunos expertos creen que si alguien no tiene la ambición de destacar o la necesidad de aprender de otros, no pasa nada si no socializa en las redes.

Para Juan F. San Andrés, consultor de dirección, estar o no estar es más una cuestión generacional: "Entre los nativos digitales, si no tienes presencia en la redes estás muerto. Sin embargo, si eres un tipo con cierta reputación profesional y la gente te conoce por ello, probablemente puedes prescindir hasta del WhatsApp. Lo que considero un error, al margen de una experiencia laboral más o menos dilatada, es no estar en LinkedIn".

Y es cierto. Hasta los cazatalentos reconocen echar un vistazo a la que se conoce como la red más profesional, no para conseguir referencias -es algo que obvian cuando se trata de dar con el perfil idóneo-, pero sí para obtener una foto de los candidatos potenciales que le demanda su cliente.

Euprepio Padula, presidente de Padula &Partners, es coach y cuenta con varias décadas de experiencia como headhunter. Coincide con sus colegas en esta percepción de las redes a la hora de localizar ejecutivos, y añade que "la supervivencia profesional es posible sin las nuevas tecnologías. Trabajo en distintos ámbitos y en todos hay casos emblemáticos de personas que prefieren estar al margen, casi siempre porque por su trabajo optan por otras herramientas". Padula cree que, en cualquier caso, estar o no "depende del foco que le das a tu actividad y del altavoz que des a tu profesión". Apunta que, en algunos casos y para determinados sectores, si el profesional no es demasiado activo en las redes profesionales es un punto a favor de la candidatura: "Las redes sociales pueden ser una pócima mágica y también la peor de las desgracias por un comentario poco apropiado".

No obstante, al igual que San Andrés, reconoce que valorar o no la presencia en el ámbito virtual de un profesional depende de la empresa: "En general no es un impedimento, salvo en las empresas de corte tecnológico". Y hasta en este caso puede no resultar imprescindible. San Andrés asegura que "depende de lo que tengas que ofrecer. Si eres habilidoso en programación, hasta puede ser una excentricidad bien mirada".

Encontrar un empleo, contactar con amigos o colegas, acceder a potenciales clientes, a información... Esto es sólo la punta del iceberg de lo que ofrecen las redes sociales. Desde una perspectiva profesional, interactuar y gestionar en tiempo real no tiene precio. Sin embargo, nadie puede obligarte a sumergirte en las redes si no lo consideras imprescindible para tu trabajo. Raúl Rojas, socio de laboral de la firma de abogados Écija, explica que "si el celular es personal, la empresa no puede obligar al profesional a tener WhatsApp, por ejemplo. Cosa distinta es si es un teléfono corporativo. El empleado tampoco está obligado a dar su móvil o correo personal a la compañía", concluye.

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Expansión / España