Por qué el mundo necesita más líderes “locos”

El mundo necesita más que nunca liderazgo creativo, Kevin Roberts. Foto: Elizabeth López

Si alguna vez le han dicho que está loco por sus ideas o que sus proyectos no tienen sentido, hay una verdad que debe saber y que Alicia en el país de las maravillas la expresó de forma rotunda: “creo que sí, que has perdido la cabeza, estás completamente loco, pero te diré un secreto, las mejores personas lo están”.

Al pensar en una persona loca, imágenes negativas nos invaden, porque son personas que van en contra de lo común o con sueños que parecen irreales, pero en realidad podrían cambiar el mundo en beneficio de la sociedad.

¿Crees que estoy loco? Sí lo estoy. Creo que el mundo en el que vivimos, que es volátil, incierto, complejo y ambiguo, necesita gente loca que pueda ver las cosas que la gente normal no puede. Todos estamos en el mismo mundo, pero una persona creativa y loca crea cosas diferentes, pero por pensar más allá, los demás creen que están locos”, explicó en entrevista con El Economista Kevin Roberts, director ejecutivo de Saatchi & Saatchi, durante el World Leadership Forum de WOBI.

Destacó que actualmente el mundo vive una crisis de liderazgo porque éste carece de propósito, algo muy común en el ámbito político. Por ello, el llamado es atreverse a ser locos y creativos, desafiar lo común y transformarse en un líder que inspire cambios.

“Estamos en la era de las ideas y el mundo no ha necesitado el liderazgo tanto como hoy. En este liderazgo nuestra generación ha fallado, requerimos de los más jóvenes que hoy se caracterizan por tener más confianza, ser emprendedores, valientes, creativos, innovadores y ambiciosos, cuando hace 20 años eran limitados y reprimidos”, indicó Kevin Roberts.

Los obstáculos

Roberts afirmó que para convertirse en este tipo de líder hay que vencer tres obstáculos: el propio miedo, la sociedad conservadora y las redes sociales.

A los tres años de edad, tenemos muchos sueños, pero conforme vamos creciendo se van perdiendo al igual que la creatividad, porque surge miedo a fracasar o de intentar nuevas cosas. Se debe redescubrir al niño que llevamos dentro y eso es posible a través del método ambición, creer y coraje ( ABC, por su sigla en inglés), despertarse cada mañana con un objetivo fijo e inyectar los otros dos elementos.

Sobre la sociedad, explicó que es conservadora, busca la seguridad y ser razonable, pero eso impide el crecimiento. Hay que atreverse.

“El hombre racional abraza al mundo como es, el irracional lo dobla para tener su visión. El progreso depende de esta gente”, dijo.

Por último, hay que dejar de dar poder a las redes sociales y la vida perfecta que muestra porque esa vida no existe, además de que “es aburrida, sin aventura ni adrenalina”.

Los deberes del líder

Otros requisitos son inspirar a cada persona para que se convierta en su mejor versión; hacer las cosas correctas y crear otros líderes.

Por su parte, Mario Alonso Puig, médico cirujano y experto en motivación, creatividad y comunicación, expuso que también se debe alimentar la parte física, mental y espiritual, y fomentarlas en los colaboradores.

En lo físico, promover buena alimentación, hacer ejercicio, el descanso y dormir las ocho horas recomendadas. En el aspecto mental, hay que evitar mandar correos fuera de la hora de trabajo y generar espacios y tiempos de desconexión.

“La creencia de que mientras más trabajas, más productivo eres es falsa. El cerebro necesita descanso cada 90 o 120 minutos y, si no se da, no funciona bien, la persona no piensa correctamente, carece de creatividad, las decisiones tomadas no son las mejores, no hay eficiencia y no se tiene espíritu emprendedor”, indicó.

De no hacerlo, puede surgir el síndrome de burnout, caracterizado por estrés, ansiedad y déficit de atención, que cuesta cerca de 20,000 millones de euros al año, y aumenta el consumo de ansiolíticos y antidepresivos. Para salir de ello, no hay que aislarse, sino pedir ayuda a familiares, amigos o médicos, ejercitarse, descansar y pasear por la naturaleza.

En relación con lo espiritual, hay que estar bien con uno mismo, enfocarse en la cooperación y no en la rivalidad, en lo positivo y arreglar lo negativo, cuidar el estado anímico personal y de los colaboradores, escuchando a fondo, expresando gratitud, inspirando y celebrando la diversidad.

“Un líder que haga todo eso notará a colaboradores más contentos, cooperativos, con mejor salud y la empresa será más productiva, lo que conduce a ganar más dinero”.

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CRÉDITO: 
Elizabeth López Argueta / El Empresario