La profesión está cambiando, pero nuestro trabajo no lo hará un robot: Joaquín Latorre

El directivo, que ha creado una nueva división en el despacho especializada en servicios jurídicos digitales, apuesta por impulsar la contratación de perfiles totalmente tecnológicos, como programadores e informáticos.

"Muchas tareas del abogado se pueden automatizar". Y en eso andan los bufetes. ¿Por qué? Por muchas razones. La tecnología existe y es accesible a un precio razonable; permite a los despachos ahorrar costos y ganar en eficiencia. Pero para Joaquín Latorre, socio director de PwC Tax &Legal, hay una explicación aún más importante: "Los clientes lo están demandando". En su opinión, el desembarco de la tecnología en el sector legal es un camino sólo de ida. Ya no hay vuelta atrás.

"Las asesorías jurídicas internas de las empresas han evolucionado de manera muy rápida". Y trasladan sus exigencias a los despachos con los que trabajan. Piden calidad jurídica y, al mismo tiempo, tecnología. La transformación digital de las compañías es un imperativo también en los contratos con los asesores legales.

"No es una moda", asegura Latorre. Y aunque cree que "la profesión está cambiando", al mismo tiempo está convencido de que "el trabajo de un abogado no lo hará un robot". Sólo hay que adaptarse. Hoy en día, "un abogado tiene que entender la tecnología", pero no por eso su trabajo va a ser sustituido. Se trata de convivir con estas nuevas herramientas.

Los profesionales del derecho tendrán que seguir revisando contratos, comprobando datos o escribiendo documentos. Pero con la ayuda de la tecnología. Latorre habla de robótica, automatización de procesos o inteligencia artificial. "A los bufetes nos servirá para liberar capacidades y que los abogados se dediquen a tareas que aporten más valor". Por eso hace hincapié en que "siempre va a existir la figura del asesor, pero los datos que se utilicen para tomar las decisiones se generarán de forma más eficiente gracias a la tecnología".

Partiendo de esta premisa, Latorre considera que quienes antes se adapten a este escenario digitalizado tendrán una ventaja competitiva. Una reflexión que, en su caso, empezó hace ya tiempo y que, desde julio de este año, se plasma en una nueva organización de PwCTax &Legal.

Nueva estructura

El despacho está organizado en torno a tres grandes áreas: jurídico, fiscal y recursos humanos. Desde hace tres meses se ha añadido una división nueva, denominada con el término anglosajón new law, que en español haría referencia a servicios jurídicos digitales.

Se trata, según explica Latorre, de un área trasversal integrada no sólo por abogados o fiscalistas, sino también por informáticos, ingenieros o tecnólogos. Juntos, su misión "es desarrollar servicios nuevos en cualquiera de las otras áreas del despacho".

El socio director de PwC Tax &Legal lo define como un "hub digital" para crear soluciones jurídicas que incorporen al asesoramiento clásico un elemento diferenciador apoyado en robótica o inteligencia artificial.

Un ejemplo de aplicación práctica: usar los datos que las empresas envían regularmente a Hacienda para crear una herramienta capaz de predecir los comportamientos de la Agencia Tributaria.

Entre los objetivos que se ha marcado el despacho figura la contratación de perfiles profesionales que no sean abogados. "Estamos incorporando tecnólogos y programadores", asegura el socio director. Actualmente, alrededor del 7% de la plantilla del bufete está formado por este tipo de perfiles alternativos.

La meta que se han fijado es llegar al 15% en el plazo de dos o tres años. Nada raro si se tiene en cuenta la estrategia que se está llevando a cabo en la firma en otros países. Hoy en día, este porcentaje ya alcanza el 20% en la división de fiscal de PwC en Holanda.

CRÉDITO: 
Expansión España / RIPE