Presupuesto, clave para cumplir tus metas

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Elabora un calendario de gastos y mantén en marcha tu empresa

La vida se basa en presupuestos: destinamos el tiempo necesario para realizar alguna acción, apartamos los recursos para comprar algo o definimos cuánto dinero se requiere para viajar o cubrir cualquier otra necesidad.

De acuerdo con los especialistas, un presupuesto es un plan de acción enfocado a cumplir una meta prevista, expresada en valores y términos financieros; en términos coloquiales, se trata de identificar una necesidad, investigar cuánto cuesta satisfacerla, fijarse un tiempo para cumplirla y hacer un plan para alcanzar el objetivo deseado.

Si se aplica en la planeación de una pequeña o mediana empresa (pyme), el presupuesto tiene la función de controlar lo que se está haciendo en la compañía y tomarlo como referencia para futuras decisiones.

Existen dos tipos de presupuesto: para prevenir y para corregir. Si el empresario no está alcanzando las metas propuestas, tendrá que corregir o prevenir cómo llegar a ellas”, explicó Raúl Figueroa, socio de estrategias integrales para el mercado en expansión de PwC.

Los presupuestos sirven como guías de ejecución en los programas que tenga la empresa, pues ayudan a minimizar el riesgo y mantener las operaciones de la compañía.

Constantemente dan la pauta para evaluar si se cuenta con las políticas o estrategias correctas dentro del negocio.

Los presupuestos se clasifican de acuerdo a la flexibilidad, tiempo en el que se quiere alcanzar las metas, campo de acción y sector en el cual se utilicen.

Sin embargo, “en la iniciativa privada, cuando hay cambio abrupto de directivo, no debe modificarse el presupuesto con el que se cuenta, pues eso desestabilizaría la planeación que la empresa había acordado previamente, lo que a su vez cuesta dinero, esfuerzos y tiempo de la empresa”, recomienda Figueroa.

¿Qué hace fracasar un presupuesto?

Si no conocemos nuestra historia, corremos el riesgo de repetirla, versa un dicho popular. Fernando Ruiz, también socio de estrategias integrales para el mercado en expansión de PwC, señala que el empresario debe conocer lo que la compañía ha logrado, cuáles han sido sus principales retos, qué no le ha funcionado y capitalizar esa experiencia para estimar a dónde se quiere llegar y cómo se va a lograr.

Asimismo, toda la organización deberá conocer el camino a seguir y el papel que desempeña cada empleado para alcanzar metas y generar ahorros.

“Si existe una desconexión entre empleados y directivos, no existirá coordinación ni comunicación entre las áreas, nadie sabrá cuáles son los flujos que se necesitan para comprar materias primas, pagar sueldos o impuestos; esto generará que la empresa crezca, pero sin rumbo”, advirtió.

Los especialistas recomiendan que exista un control que genere información financiera confiable y segura, un archivo histórico que represente los hechos que han ocurrido en los últimos años dentro de la empresa.

Éstos serán la base para estimar qué va a suceder en los próximos años con el negocio y si existe algo que corregir.

Lo que no mides, no lo controlas

“Es común que los empresarios nos planteemos muchas metas y no contemos con la claridad de cómo llegar. Lo que sucede es que en la práctica ponemos pretextos al no ver los resultados deseados. La clave es tener información histórica adecuada, controles e indicadores para no repetir o corregir lo que estamos haciendo mal”, puntualizó Víctor Calderón, director general de ArCcanto.

¿Qué pasa si la empresa es de creación reciente y no hay un historial de cómo se comporta el mercado? El consultor recomienda tomar el ejemplo de otras empresas del mismo sector y adoptar esos medidores como propios. “Para llegar a la meta es necesario contar con indicadores claves de desempeño”, finalizó.

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CRÉDITO: 
Samantha Álvarez