La postura física influye en el rendimiento laboral

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Trabajar en oficina implica estar sentado la mayor parte del tiempo, en la misma posición, frente a la computadora, o revisar constantemente el celular, aunque parezca algo normal, realizar estas actividades tiene un impacto negativo tanto en la salud como en la productividad.

Cuando un empleado tiene una postura adecuada y usa mobiliario ergonómico, es decir, que se adapte a las condiciones fisiológicas del usuario, su productividad puede aumentar hasta 10%, revela un estudio realizado por la empresa de diseño mobiliario Herman Miller.

Además, pasar mucho tiempo sentado genera sedentarismo, obesidad, problemas del corazón, ausentismo y estrés laboral, debido a que un trabajador que mantiene una mala postura al estar sentado puede terminar en incapacidad por hernia en los discos lumbares, y ante esta, ausencia. Esta situación, en promedio, genera la pérdida de 7.3% de la nómina al año y una baja de productividad en ocho de cada 10 empleados.

En este sentido, Katy Bowman explica en su libro Adiós a la silla, que el problema no es estar sentado, sino hacerlo siempre en la misma posición, algo que afecta en diferentes formas. “Por ejemplo, para adaptarse a la postura repetida, los músculos cambian su composición celular, lo que a su vez reduce el rango de movimiento de las articulaciones. Esta rigidez puede provocar que se endurezcan las paredes arteriales del interior de los músculos”.

Adapta tu espacio de trabajo

Una forma de prevenir la reducción de productividad laboral ocasionada por sedentarismo es utilizar la ergonomía moderna, que es el diseño de lugares de trabajo que se adapten a las capacidades y limitaciones físicas y mentales del trabajador. Esto no significa determinar qué posición es la mejor para el cuerpo, sino encontrar la ideal para mantenerse en ella por ocho horas seguidas o más.

Bowman dice que el problema es la alta frecuencia con que mantenemos la misma posición y que la forma de remediarlo es con movimientos que se adapten al cuerpo. En ocasiones se puede trabajar parado, moverse de diferentes formas en la silla o adaptar el espacio de trabajo.

Para ello no se requiere de mucha inversión o productos innovadores. Por ejemplo, al estar sentado, mueve tus piernas y crúzalas, así trasladarás el peso a otra zona de tu cuerpo, también puedes poner tu tobillo sobre la rodilla por cierto tiempo y cambiar.

Al trabajar con la laptop, cámbiate al piso y utiliza un cojín para apoyarte y coloca el aparato sobre libros o una caja. Buscar formas de trabajar parado es otra opción, actualmente hay mobiliario que no requiere gran inversión.

Los teclados también interfieren para conseguir una postura confortable, por ello se recomienda utilizar extensible, que estén divididos o tengan diferentes grados de extensión de la muñeca.

“Cuando trabajas con la computadora, el cuello, los hombros, codos y muñecas, están expuestos, lo que favorece la atrofia de los músculos y tejidos que los conectan”, menciona Brown.

También recomienda hacer ejercicios al estar sentado o de pie. Mover los pies, el cuello, la cadera, estirar la espalda o descansar la vista, son algunos consejos.

Yoga en la silla

Una opción de ejercicios que ayuda a la movilidad corporal y a la vez, reduce el estrés, es el yoga, que puede realizarse desde la silla que a diario ocupas.

“Si bien lo mejor es tener una silla que se amolde naturalmente tu espalda y dé soporte a todos los tipos de posturas que necesitas tomar durante el día, también existen hábitos y ejercicios sencillos de yoga de oficina que puedes comenzar a poner en práctica”, explica Mario Cantón, director de Customer Experience de Steelcase.

Detalla que la movilidad es clave para combatir el estrés laboral, por lo que construir una cultura de bienestar es primordial en las empresas. Comenzar con pequeñas acciones es la clave.

En este sentido, Mar Moreras, maestra certificada en strala yoga, indica que esta práctica puede realizarse en cualquier momento del día desde el lugar de trabajo.

Recomienda realizar estiramientos de piernas, una forma de hacerlo es elevarlas a la altura de los codos, así como mover los pies en sincronía. Después, hay que trabajar los brazos, seguido de la espalda y cuello, así se tendrá un ejercicio completo.

CRÉDITO: 
Elizabeth López Argueta / El Empresario