¿Pesa más la imagen o la actitud?

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La imagen personal es factor para el éxito de un emprendedor que está en busca de inversionistas, sin embargo, esa apariencia física debe estar contextualizada con la actitud exacta que fomente los lazos en los negocios. Una proyección errónea de uno o ambos factores podría significar el fracaso.

De acuerdo con el Instituto Nacional del Emprendedor (Inadem) a la hora de hacer negocios el 83% de las decisiones provienen de la vista. En esto coincide Fernando Bermúdez Barreiro, coordinador de Diseño Textil y Diseño de la Indumentaria y Moda de la Universidad Iberoamericana, quien sostiene que “a las personas les toma sólo seis segundos construir una opinión de alguien al verlo por primera vez”.

Esta primera impresión ha colocado a la imagen -que incluye vestimenta, comunicación verbal y no verbal- como una herramienta indispensable para jóvenes emprendedores que buscan financiar sus proyectos ante inversionistas.

Para el experto no existe una buena y mala imagen, simplemente es positiva o negativa por su relación directa con el entorno.

Para tener una impresión exitosa recomienda investigar y buscar la imagen más conveniente al ambiente, hábitos y profesión en la que se desea incursionar. Si se quiere entrar al mundo de los inversionistas mientras más congruentes sea la imagen de un emprendedor las posibilidades de éxito crecerán.

Por ejemplo, si un emprendedor incursiona en el sector tradicional, su vestimenta debe ser coherente, es decir, usar corbata, camisa clara y traje oscuro; sin embargo, si realiza un emprendimiento que busca cambiar las cosas, lo idóneo es usar una vestimenta no tan tradicional, como vestir con un conjunto de tonos claros, posiblemente usar suéter y abstenerse de la corbata.

Al respecto, Jonathan Hernández Díaz, director de operaciones de Vertex, comenta que “hoy en día traer saco y corbata no es obligatorio, más bien es como tú te sientas más seguro, más cómodo. Obvio no vas a llegar con shorts a pedir una inversión, pero si con algo un poco más casual”.

Imagen personal

CLARA Y HONESTA: LA ACTITUD CORRECTA

Es cierto que la imagen representa el primer contacto para entablar el diálogo entre el emprendedor y el inversionista, pero no basta con tener el mejor traje o corbata. La actitud es la herramienta encargada de sorprender positivamente, para esto, los emprendedores deben tener credibilidad, confianza e innovación, además de creer al 100% en su proyecto y saber venderlo con palabras sencillas, ya que no todas las personas son afines a ciertos lenguajes técnicos.

Los inversionistas “analizan con la cabeza pero toman la decisión con la intuición”, si no existe afinidad, el negocio no llegará a buen puerto, aunque el trato se haya cerrado, comenta Luis Iván Ortega, director General de AWR Ideas.

“Con los inversionistas al final del día uno tiene que ser honesto, demostrarles que entiendes tu negocio, que sabes hacer dinero, que haya química, que los objetivos sean los mismos y que además la industria del inversionista sea coherente con el proyecto”, agrega Ortega.

Fomentar una relación de este tipo no es solamente por dinero, en muchas ocasiones se necesita de un inversionista por sus contactos, ya que pueden abrir más puertas al hacer una sociedad con él.

Para Claudio del Conde Morales, capitán de Kichink, la actitud debe ser “clara y sin poses. No basta con tener la mejor idea, hay que saber comunicarla y sobre todo, creer en ella”.

CRÉDITO: 
Arturo Cardoso / El Empresario