Nueve pasos para convertirse en líder

Hoy el liderazgo es más desafiante y hay que prepararse. Foto: Shutterstock

En el pasado, quien dirigía lo que se hacía en una empresa era el jefe, aquel con alta jerarquía que pedía lo que fuera a los empleados quienes obedecían todo, aunque no les gustara, porque se considera que él o ella tenía la razón absoluta y no se debía discutir. Hoy esto ya no ocurre .

Ahora, las compañías tienen como referentes a los líderes, aquellos que hacen crecer a la compañía, saben dirigir equipos de trabajo, ayudan a los colaboradores a crecer, los escuchan y toman sus iniciativas en cuenta, e inspiran a los demás, un rol que pocos saben ejercer pero que no es imposible aprender.

Javier Fernández Aguado, presidente de Grupo MindValue, explicó que anteriormente los jefes actuaban de esa manera por la falta de conocimientos, pero ahora con el avance tecnológico y profesional, el liderazgo es más desafiante y para ello hay que capacitarse bien.

En entrevista a El Economista durante el Congreso Internacional de Recursos Humanos de la Asociación Mexicana en Dirección de Recursos Humanos (Amedirh), detalló que suele creerse que los líderes nacen, y aunque en muchos casos se tienen habilidades de liderazgo desde etapas tempranas, cualquier persona puede convertirse en un buen líder.

“El líder en parte nace y en otra se hace. No nace el líder perfecto, tiene que irse haciendo. A veces se facilita si se tiene predisposición pero hay que formarse”, dijo.

Para convertirse en un líder, se requieren tres cosas: ser bueno en lo que se pretende liderar, desarrollar habilidades blandas como saber negociar y tratar con los demás, y tener ética y valores bien cimentados.

Para esto, se requiere formación con libros, coaching, conocer casos de éxito y de ser posible, recibir el impulso por parte de la empresa.

“En el fondo, el liderazgo es como aprender un idioma, porque si deja de practicarse se olvida”, destacó.

Las características

Fernández Aguado indicó que también hay que poseer ciertas características. En total son 250 comportamientos los que se deben tener, pero en particular hay nueve.

El primero es la agilidad. En un mundo digital como el que vivimos, el líder debe ser ágil para adaptarse a los cambios y no esperar.

El segundo es el aprendizaje, la constante preparación y el seguir aprendiendo día a día. “Tenemos que pasarnos la vida aprendiendo”, dijo.

En el tercer punto está la anticipación, ser consciente que lo que ayer fue revolucionario, hoy es obsoleto. Hay que estar listos para entender la tecnología y lo que se viene.

La cuarta es la positividad, siempre ser optimista, sobre todo cuando se juzga a las personas.

La quinta es evitar vivir en un mundo de prisa, sentarse a pensar hacia dónde se va y el sentido personal y de la organización.

El sexto es ser prudente, pensar a largo plazo y no vivir en la inmediatez. El séptimo tiene que ver con ser confiable y el octavo tener empatía.

El último punto, uno de los más importantes, es la humildad y la capacidad de aprender de todos.

El enemigo del líder

En el mundo del liderazgo hay muchos modelos a seguir, pero hay otros que
fingen ser líderes cuando realmente son manipuladores, quienes dañan a la organización en lugar de beneficiarla; ¿cómo detectarlos?

“Un líder es aquel que genera compromiso y logra que las personas quieran hacer lo que deben, los inspira. El manipulador es quien llega a un grupo y lo traslada a un lugar peor de donde estaban. El líder los convierte en equipos y los lleva a un lugar mejor”, declaró Fernández Aguado.

Las señales que delatan al manipulador son la falta de ética, exigen cosas que ellos no hacen, piensan en sí mismos y los demás no lo siguen.

Ejemplo de algunos manipuladores famosos, indicó Fernández, son Fidel Castro y Nicolás Maduro, que prometieron llevar a sus países a sitios mejores cuando no fue así. “Un mentiroso no puede ser un líder”, finalizó.

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CRÉDITO: 
Elizabeth López Argueta / El Empresario