Norma de home office, ¿qué implica para las pymes?

El principal reto para las pymes es el costo económico. Foto: Especial

Los retos para las pequeñas y medianas empresas son cubrir los gastos de brindar equipo, pagar servicios como internet y luz y mantener un adecuado clima laboral

La nueva ley de teletrabajo que obliga a los patrones a proporcionar las herramientas necesarias de trabajo a sus colaboradores, otorgar un contrato por escrito y contribuir con los gastos de servicios como luz e internet, siempre que el tiempo de servicios de esta modalidad supere el 40%, puede representar retos para las empresas, especialmente para las pequeñas y medianas (pymes), las más afectadas de la pandemia del Covid-19.

El principal reto para las pymes es el costo económico, como software, equipo de cómputo y mobiliario, aunque también será complicado tener una buena ciberseguridad y un adecuado clima laboral remoto.

“Por el efecto de la pandemia y la parte económica, para las pymes será muy difícil enfrentar algunos costos, sobre todo en materia de licencias de software para poder comunicarse a distancia y eso representa un costo alto. También las empresas son muy vulnerables a sufrir ciberataques, por lo que deben invertir más en protección”, opinó en entrevista con El Economista, Aurelio Salas, integrante de la comisión de desarrollo de auditoría del Colegio de Contadores Públicos de México.

A esto hay que sumar los costos del internet y la luz, y dar los medios necesarios para trabajar como computadoras, mobiliario, entre otros aspectos.“El trabajador no tiene por qué asumir costos de luz, internet, teléfono, debe haber un equilibrio entre empleado y trabajador, ese es el reto que van a enfrentar las pymes”, precisó.

Sin embargo, más allá del aspecto económico y de brindar facilidades para trabajar, el reto más grande es tener un adecuado clima laboral remoto y especialmente, una óptima comunicación entre patrón y trabajador, al igual que saber establecer acuerdos. La reforma debe analizar todo el entorno como el clima laboral, no sólo la prestación de servicios y costos, añadió.

En esto coincide Javier Zepeda, coach empresarial y director general de BIOS instala, quien afirmó que no se trata sólo de dar las condiciones necesarias para trabajar, sino que es un tema de conciencia empresarial.

Conciencia empresarial

La conciencia empresarial se basa en tener buena prácticas con los empleados, adecuadas condiciones laborales y contractuales, y especialmente, dando un buen cuidado porque lo más importante es no dejar solos a los colaboradores.

“Esta cultura de trabajo llegó de golpe, no sabemos si lo estamos haciendo bien y ahí entra el tema de la regulación a distancia con uniformidad de condiciones para empleados de casa y oficinas, deben tener las mismas condiciones laborales y contractuales”, manifestó Zepeda.

Algunas empresas están reduciendo sueldos a los trabajadores remotos, una mala práctica que no debe ocurrir. Datos de la Organización Internacional del Trabajo, revelan que las personas que están en la modalidad de home office, ganan hasta 50% menos, siendo las mujeres las que más laboran de esta forma.

“El sueldo no debe bajarse, es ilegal. Si se deben hacer ajustes por la pandemia, hay que ser parejos, por ejemplo, que empleados remotos y de oficina reciban 75%, siempre con acuerdos”.

A este problema, se suma reemplazar prestaciones por las herramientas que se deben ofrecer, algo que Salas califica como otra mala práctica. El hecho de que se dé una ayuda para pagar luz o internet, es un gasto de la empresa, por lo que hay que distinguir entre un gasto de trabajo y una prestación.

“Si se van a reducir prestaciones es porque la condición de la empresa no permite cubrirlas, no por la nueva norma. En caso de que se hagan ajustes, hay que hacer acuerdos, no imponerlo”.

Asimismo, los especialistas relatan que lo más importante es la comunicación, negociación y respeto por las personas, es decir, no hostigar ni exceder las horas de trabajo y respetar la desconexión al término de la jornada, como lo marca la norma. De igual manera, consideran que se debe analizar más la parte emocional con la NOM 035.

Cómo transformarse

Los especialistas consideran que lo primero es conocer cómo están sus colaboradores, si les gusta trabajar de esta forma, qué adversidades tienen o qué les falta desarrollar.

Zepeda indicó que aunque la norma se establezca, no se debe imponer el home office a los colaboradores. Hay que saber quiénes quieren hacerlo, quiénes saben hacerlo y quienes no tienen las habilidades pero quieren aprender. Al ser una pyme, el acercarse a los colaboradores es más sencillo y cálido.

En el sentido de la productividad, ya se ha visto que muchas veces ésta aumenta al trabajar vía remota, por lo que hay que cambiar la mentalidad de que no es efectivo. Para ello, se pueden recurrir a herramientas tecnológicas de bajo costo que permitan supervisar a las personas, pero sin hostigar.

“La empresa está en todo su derecho de instalar las aplicaciones necesarias para supervisar la productividad si es de ella la computadora, pero no para hostigar. También la persona debe ser responsable al usar el equipo y comprender que la empresa está en todo su derecho de saber qué se hace”.

Comprar o arrendar equipo

Las pymes pueden brindar el equipo y mobiliario de las oficinas, pero si se requiere más o se buscan modelos nuevos, lo mejor es arrendarlos porque además de generar un ahorro, ayudan en la parte fiscal. “A veces, por descuido se pagan más impuestos porque no se atiende la parte fiscal por enfocarse en la reactivación económica, algo muy común en pymes”.

Zepeda explicó que el arrendamiento es más barato y benéfico. Primero, es 100% deducible y segundo, previene la obsolencia digital. Por ejemplo, si se compra un equipo de 20,000 pesos, se depreciará en pocos meses y habrá problemas de actualización, en cambio, si se renta con 1,000 pesos mensuales, se puede deducir, mantenerse actualizado e incluso cambiar de modelos por el mismo costo.

“La ley sí va a ayudar y proteger a los colaboradores, e incentivar el trabajo a distancia, que se convertirá en una tendencia a la alza, independiente del Covid-19, por lo que hacer una buena regulación tendrá muchos beneficios tanto para empleado como empresa”, finalizó.

CRÉDITO: 
Elizabeth López Argueta / El Empresario