Mujeres en la alta dirección aumentan los ingresos de las empresas

Foto EE: Archivo

Cuando una mujer llega a puestos directivos impacta directamente en el negocio, generando hasta 10% más ingresos brutos para la compañía, según Great Place to Work, una compañía que evalúa la cultura laboral.

Cuando una mujer llega a puestos directivos impacta directamente en el negocio, generando hasta 10% más ingresos brutos para la compañía, según Great Place to Work, una compañía que evalúa la cultura laboral.

En los análisis elaborados por esa consultora global en base a la información proporcionada por 500 empresas que pretenden conseguir la certificación Great Place to Work, reporta con mejores índices de confianza a aquellas empresas con mujeres al frente. “Entre 5 y 6 puntos porcentuales por encima del promedio”.

Los estudios de Great Place to Work México señalan que en las compañías que aprovechan este capital humano también registran mayores niveles de cultura organizacional. Esto, sumando a la confianza, es lo que produce un incremento en los ingresos brutos de la organización.

Menor brecha de género en ONG's

El sector donde se identifica una menor brecha de género es en las Organizaciones No Gubernamentales (ONG), con una diferencia de 33% con respecto a los hombres. Después está el comercio minorista, y le sigue el de cuidado de la salud y servicios profesionales.

La industria de la manufactura también ha tenido un crecimiento significativo en equidad de género y en el liderazgo representado por mujeres, a pesar de que no está entre los sectores más dirigidos por mujeres.

La apuesta es transformar las empresas mediante el equilibrio entre la vida profesional y la vida personal, “sin dejar de lado el trabajo en asuntos de igualdad humana”, apunta la consultora. Por ello, recomienda esforzarse por eliminar el “favoritismo” y, en cambio, ser transparentes al otorgar oportunidades de crecimiento para todos los empleados.

“Es de suma importancia que la sociedad y las organizaciones, a nivel cultural, adopten una nueva creencia en la que el liderazgo femenino sea un estilo organizacional que influya favorablemente en el ambiente laboral, en los resultados de negocio y en los entornos socioeconómicos, rompiendo así con el paradigma de impulsar la equidad de género por cumplir con una métrica o reconocimiento”, señala Great Place to Work .

El liderazgo no tiene género, así que la apuesta es generar una transformación dentro de las organizaciones. Para ello hay que dejar del lado prácticas como el favoritismo y transparentar todos los procesos y etapas del desarrollo profesional.

CRÉDITO: 
Ana Karen García / El Economista