México perderá medio millón de empleos por “estrés térmico”

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El mundo del trabajo no será ajeno al cambio climático. De acuerdo con estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el llamado “estrés térmico” provocado por el aumento del calor le costará 80 millones de empleos al mercado laboral global en la próxima década, medio millón de ellos en México.

El aumento en la temperatura mundial, advierte el organismo en el informe Trabajar en un planeta más caliente: El impacto del estrés térmico en la productividad laboral y el trabajo decente, implicará que se pierda 2.2% de horas de trabajo para el 2030, trayendo consigo una fuerte reducción de empleos. Los más afectados serán quienes trabajan en el campo y en la construcción.

En el continente americano, México será uno de los países más afectados, con una pérdida estimada de 544,000 empleos, superado en la región solamente por Brasil, para cuya economía se estima un costo de 849,900 fuentes de trabajo debido al calentamiento global.

“El estrés térmico guarda relación con el aumento de calor que puede soportar el cuerpo humano sin padecer degradación fisiológica. Por lo general, ésta se produce a temperaturas superiores a 35˚C, en condiciones de elevada humedad. El exceso de calor en el ámbito laboral constituye un riesgo para la salud en el trabajo, al restringir las funciones y aptitudes físicas de los trabajadores y su capacidad de trabajo, y en consecuencia, disminuir la productividad”, expresa la OIT.

El sector agrícola será el más impactado por el cambio climático, en el cual se estima que se registre el 60% del total de pérdidas laborales por el estrés térmico. De acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del Inegi, en México hay 6.6 millones de trabajadores en esta rama laboral.

Por ejemplo, advierte la OIT, en las plantaciones de caña de azúcar en la región los trabajadores están expuestos a estrés térmico y a enfermedades relacionadas con el calor. Sus condiciones de trabajo, exponen, son duras, e incluyen largas jornadas al sol y con alta humedad, lo que aunado a las malas condiciones salariales genera preocupaciones importantes respecto de su seguridad y salud laboral.

A condiciones similares se exponen los migrantes que trabajan en el campo en Estados Unidos, país en el cual entre 2003 y 2009 se registró la muerte de 232 trabajadores como resultado de la exposición a las altas temperaturas.

El otro sector que se verá gravemente afectado por el calentamiento global será el de la construcción. Las cifras del Inegi señalan que en México hay 4.2 millones de personas que trabajan en este rubro. Otras ramas del empleo en riesgo son las de bienes y servicios medioambientales, recogida de basura, emergencias, trabajos de reparación, transporte, turismo y deportes.

Los más afectados

El impacto del calentamiento global será variado en las diferentes regiones del mundo. De acuerdo con el reporte de la OIT, los países de ingresos de nivel medio-bajo y bajo, así como los habitantes de las zonas más pobres serán los que padezcan las mayores pérdidas económicas.

Además, en términos de género, el estrés térmico tendrá mayor impacto en las mujeres en el caso campo, ya que ellas constituyen la base de trabajadores de la “agricultura de subsistencia”; en los hombres, en el sector de la construcción, donde son la principal fuerza laboral.

“Las pérdidas económicas provocadas por el estrés térmico ampliarán la disparidad económica que se da en la actualidad, en particular la tasa de trabajadores pobres, el empleo informal y vulnerable, la agricultura de subsistencia y la falta de protección social”, se expresa en el documento.

Ante este contexto, la OIT hizo un llamado a las autoridades, empleadores y trabajadores a formular en conjunto políticas que permitan paliar los riesgos que implica el calentamiento global en el trabajo cotidiano y tomar medidas prácticas que reduzcan la exposición al calor.

Algunas de estas acciones pueden ser la adaptación de horarios de trabajo, uso de vestimenta y equipos especiales, utilización de nuevas tecnologías, establecimiento de lugares situados en zonas de sombra y mayores recesos durante la jornada laboral.

“Además de los enormes costos económicos que conlleva el estrés térmico, cabe esperar un aumento de la disparidad entre los países de bajo nivel de ingresos y los países de mayores ingresos, un empeoramiento de las condiciones de trabajo de las personas más vulnerables y desplazamientos de población.

“Con objeto de adaptarse a esa nueva realidad, gobiernos, empleadores y trabajadores deben adoptar medidas acuciantes que hagan hincapié en la protección de los más vulnerables”, puntualizó Catherine Saget, directora del Departamento de Investigación de la OIY y una de las autoras del informe.

CRÉDITO: 
Felipe Morales Fredes / El Economista