En México los líderes no se preocupan por la gente

Bob Waisfisz, fundador de Itim International y socio pionero del The Hofstede Centre. Foto EE: Gabriela Esquivel

Para Bob Waisfisz, fundador de Itim International, hablar acerca del liderazgo en México es complejo, asegura que los individuos que tienen el poder sólo se centran en ellos mismos y se olvidan de sus colaboradores.

“Esto no es sólo a nivel organizacional, sino en todo el país”, explica el también socio pionero del The Hofstede Centre, empresa dedicada a la investigación de la cultura organizacional alrededor del mundo.

“La dificultad en el país es que los líderes están acostumbrados a seguir patrones de comportamiento de naciones como Estados Unidos y no se enfocan en lo que realmente aqueja a México”, comenta Bob Waisfisz en entrevista exclusiva con El Economista, durante el marco del 50° Congreso Internacional de Recursos Humanos, organizado por la Asociación Mexicana en Dirección en Recursos Humanos (Amedirh).

Por esto, menciona, es importante que los líderes de México entiendan la importancia de un liderazgo benevolente, es decir, que descubran que el tener el poder no significa destruir a la gente, sino ayudarla. Contar con este tipo de jefes asegura el incremento en el nivel de empleabilidad de los trabajadores. “Si hay una persona que no puede realizar sus actividades en la organización, es importante ayudarla a que se desarrolle profesionalmente”, comenta.

Dentro de la benevolencia se encuentra el invertir dinero para acrecentar la empleabilidad de cada uno de los colaboradores, que aumenten su valor en el mercado. Hay que recordar que las compañías que se interesan en su gente, que invierten en ellos y los cuidan, tienen muy buenos márgenes de rentabilidad.

Pese a las recomendaciones, esto no es algo que el experto en cultura organizacional pueda presumir de Holanda –su lugar de origen–, donde los ejecutivos de alto nivel aumentan sus salarios mientras que se los disminuyen a la gente de los estratos más bajos en la organización; “esto no es inteligente, es terriblemente malo, esta tendencia no debe estar viva”, expresa.

- ¿México está preparado para un liderazgo benevolente?
Aún no sabe si a gran escala, pero no hay algo en la cultura que diga que no es posible, sin embargo los líderes tienen que ser valientes para hacerlo.
Todo es posible, pero el riesgo está en que si se empieza a actuar de una manera distinta a los demás, la gente va a decir que eres un líder comunista, cuando sabemos perfectamente que esto no funcional.

El mercado es imperfecto, pero si no eres capaz de influirlo y moverlo nunca tendrás los beneficios para tu gente.

- ¿Cuáles serían los retos para los líderes mexicanos en el tema de la benevolencia?
Lo primero que tienen que hacer los líderes es mirarse a sí mismos y preguntarse la razón por la que están allí, cuestionarse qué es lo que se quiere lograr y alcanzar en la vida, porque es fácil repetir lo que has hecho en el pasado, pero ¿vale la pena?

Este es el reto para los dirigentes, recuperar este valor y entender cuáles son las cosas que quieran realizar para contribuir con la cultura organizacional y nacional.

- Entonces, ¿qué características deberían tener los líderes mexicanos?
Deben ser capaces de gestionar la cultura organizacional de manera correcta; que sí aprendan de los demás, pero que entiendan la cultura nacional, lo que les permitirá realizar actividades que ataquen las necesidades y fortalezcan la fuerza de trabajo de los mexicanos.

Es muy importante en el caso de México generar confianza, esto aplica en muchos lados, pero en este país más, porque aquí la gente le dice a su jefe lo que quiere escuchar y no lo que realmente piensa. El elemento de la confianza es muy importante.

Un líder benevolente está interesado genuinamente en su gente, se interesan por los que les reportan a sí mismos, pero se aseguran que esos hacen lo mismo con los que les reportan a ellos.

- El entorno político y económico afecta a las organizaciones, lo que dificulta invertir en los empleados, ¿qué alternativa hay para los líderes que buscan motivar a su equipo de trabajo?
En Japón, cuando hay una crisis económica los managers de más alto nivel, -no todos, claro- están conscientes de que la mala situación también es problema de ellos y reconocen que tienen que hacer algo para contribuir a la mejora. Algunos están comprometidos con sus compañías y reducen su salario. Estos son percibidos como personas honestas, capaces de dar siempre un paso adelante y se ganan la confianza de sus trabajadores.

Hay gente que ha aceptado disminuir sus ingresos en 25% con tal de dar una muestra a sus empleados que es honesto y pueden confiar en él.

- ¿La generación de esta cultura tiene que ver con el tamaño de la empresa?
No es más fácil en las pequeñas y medianas empresas; si el líder en una organización -sin importar el tamaño- entiende el concepto de este tipo de liderazgo, los resultados serán satisfactorios, las compañías empiezan a crecer más de lo esperado en menos tiempo.

Si pones atención a esas organizaciones que progresan rápidamente, te darás cuenta que es porque la gente ama a su jefe y hacen el trabajo de manera motivada.

Es importante mencionar que en el caso de las empresas latinoamericanas, la cultura nacional puede ayudar a mejorar la relación entre empleados y empleadores, aunque ésta no es la que determina si eres o no exitoso.

- ¿Se está reconociendo el valor del capital humano?
No, incluso se utilizan mal algunos términos, como recursos humanos; la gente no es recurso, son personas. La expresión correcta sería departamento de personal.

El problema es que los líderes mexicanos hacen lo mismo que los norteamericanos: lastimarse a sí mismos, aquí el tema de que no es correcto tomar los malos ejemplos, debe quedar claro que las culturas son diferentes.

- ¿Qué sucede con las nuevas generaciones, en especial los millennials, es posible invertir en ellos cuando su índice de rotación es muy alto?
El tema con los millennials no es que su alta rotación sea porque ellos se quieran ir, sino porque cuenta con líderes que no los cuidan, no muestran su preocupación, no se ocupan de su gente.

Cuando las personas hablan de diferencias generacionales comúnmente exageran, hay que tener cuidado con esto. Los jóvenes cuando se casan y tienen hijos adoptan los mismos patrones de conducta de sus padres, esto sucede, la manera en que la gente se relaciona unos con otros no cambia mucho.

Todo se va transformando con el tiempo, no hay que exagerar mucho los temas generacionales, porque los patrones de conducta se van adoptando.

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CRÉDITO: 
Zyanya López / El Empresario