Innovación, clave de supervivencia de empresas familiares

Felipe Gómez García, director general de Grupo Vida. Foto: Especial

Además de ser innovador, debe prevalecer la misión del fundador y tener bien claros los valores de la organización.

En 1982, Felipe Gómez Fajardo renunció a su empleo en una empresa en Guadalajara para iniciar su propio negocio; que se enfocara en dar algo positivo a las personas, permitiera tener una vida saludable y tuviera su toque personal. Partiendo de esa idea surgió Granvita, marca de granola que hoy cumple 40 años y que dio paso a Grupo Vida, empresa mexicana que se especializa en otros sectores alimenticios.

En entrevista con El Economista, Felipe Gómez García, director general de Grupo Vida, explicó que cuando su padre incursionó en el mundo del emprendimiento, no solo buscaba generar dinero, sino ofrecer algo que permitiera a las personas tener una vida saludable. Así, puso su atención en la granola, que antes era producida en casa a la que él añadió su toque creando algo que años después, se posicionaría como líder en el sector e innovaría la industria.

“En México solo las amas de casa cocinaban la granola, no había una marca o producto que se comercializara a nivel masivo, entonces, él conectó esos mundos: lo saludable con lo escalable. Empezó a picar piedra en las tiendas de autoservicio de ese entonces y después de mucho trabajo, lo logró”.

Asimismo, comenzó la producción de avena y otros productos como barras alimenticias, galletas, harinas, entre otros. En la actualidad, suman 180 skus (códigos) en todas sus ramas de productos. Además, se trabaja en el sector agropecuario y de materias primas para otras industrias.

Como todo emprendimiento, su fundador, ha tenido un camino largo, desde conquistar con su producto, hasta mantener la empresa vigente, donde hoy colaboran sus dos hijos.

Innovación, el secreto familiar

La innovación que comenzó haciendo pequeñas cosas es lo que ha posicionado a la empresa y liderar el sector. Por ejemplo, una de las estrategias que lo diferenció de los competidores fue sustituir los botes donde se vendía la avena, por bolsas transparentes para que el usuario viera lo que compraba.

“Con la avena, sí, ya había dos marcas en el mercado, pero la daban en esos botes de cartón y mi padre con la bolsa transparente, ofrecía dos beneficios: un mejor precio y transparencia en el empaque. Eso le permitió meterse de forma importante en la categoría de avena e incluso, hoy 80% de la avena que se vende en autoservicios es en bolsa”.

También se han adecuado a las necesidades de los consumidores, por lo que crearon sus productos con 0% azúcar, harina para hot cakes hecha de avena y difunden la cultura del uso de la avena en ensalada o agua. El objetivo es colaborar en el cuidado de la alimentación saludable de la población, pues hoy tienen presencia en más de 30 países.

“Seguimos innovando por el bien de la alimentación saludable”.

Apostar por inversiones ante su crecimiento, es otra de las estrategias de las nuevas generaciones que han permitido a la empresa diversificarse.

Todo en familia

Para Felipe hijo, mantener el legado de su padre, su motivación para crear la marca y los valores que la forjan, son los principales ingredientes para que la empresa familiar viva, llegue a las siguientes generaciones y se generen empleos. De los 10 colaboradores que tenían al comenzar, hoy suman 1,500.

Asimismo, el involucramiento de las nuevas generaciones en el negocio y el inculcar los valores son primordiales para que se logre la sucesión, pues como él recuerda, tenía ocho años cuando su padre se aventuró en Granvita, siendo testigo de todo el proceso desde el inicio, lo que le hizo comprometerse con el negocio familiar.

“Él (su padre) es un visionario y yo vi su visión y la adopté, la hice mía, y desde hace cinco años, tengo su confianza y la de mi hermano de tener esta responsabilidad de director, que es lo que más me entusiasma y me motiva a seguir trabajando”, dijo.

Lo mismo ocurrió con su hermano menor Luis Jorge, quien empezó a trabajar desde que terminó la carrera, hace 18 años y es director de operaciones. Para Felipe, su hermano es sin duda su mejor socio, compañero y amigo que puede tener en el negocio.

Respecto a trabajar con familia, Felipe consideró que si bien no está exentos de los problemas, su dinámica personal y laboral es eficaz y óptima. El secreto es saber lidiar con los problemas, gestionar las relaciones, tener capacidad de solución de conflictos, contar con habilidades de comunicación y trabajar en la prevención de conflictos y que si se presentan, éstos no dividan a la familia.

Tenemos claro nuestro propósito. También sabemos que esta no es nuestra empresa, es de la comunidad, stakeholders y tenemos la visión de que esto trascienda a las siguientes generaciones y se sigan generando empleos, esa es la filosofía que nuestro padre nos enseñó”.

Finalmente, se requiere que las empresas tengan presente la misión de su existir, que el dinero o intereses personales no ganen, sino que exista algo más en la que todos los integrantes de la familia crean y trabajen.

"Esa humildad, prudencia y vocación de que somos pasajeros de este mundo y entendiendo que el beneficio debe ser para todos, es una obligación para las empresas de que nos debe ir bien. Con esa apuesta, las empresas familiares podemos tener un buen futuro”, finalizó.

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CRÉDITO: 
Elizabeth López Argueta / El Empresario