Home office no afecta rendimiento de empresas

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Una tendencia laboral que ha ido en aumento en los últimos años es el home office debido a todos los beneficios que ofrece como evitar el ausentismo laboral, atraer y retener talento, subir la moral de los colaboradores y aumentar el resultado corporativo. Tan sólo en Estados Unidos, 60% de las empresas ofrece una modalidad de trabajo a distancia.

Sin embargo, muchas empresas como IBM lo están reconsiderando porque creen que los equipos requieren interacción cara a cara, además que han tenido una caída de ingresos durante 20 meses consecutivos.

"Cuando estás acostumbrado a hacer negocios de cierta manera, y has visto que esa forma es exitosa, es muy difícil tener la mente abierta sobre otras maneras de trabajar. Y cuando las cosas no van bien, lo más fácil es culpar a esas formas distintas de trabajo por esos fracasos", explicó a TheWorkSpaceToday, Emma Plumb, directora de 1 Million for Work Flexibility.

Esta correlación entre desconocimiento y fracaso particularmente es inherente a finanzas. Es tentador creer que en una función de trabajo donde los GAAP y las leyes de información financiera cambian lentamente, los empleados del equipo de finanzas deben seguir trabajando de la misma manera a como lo han hecho durante la última década o dos. Pero la rápida evolución de tecnologías financieras e informática en la nube hace que el trabajo remoto sea muy accesible para el equipo financiero.

Flexibilidad da mejores resultados

El hecho es que la naturaleza del trabajo ha cambiado. La gente no hace el mismo trabajo todo el día y todos los días. Si bien los empleados necesitan la capacidad de colaborar, también necesitan la capacidad de trabajar de forma independiente. Es en la soledad donde gran parte del trabajo creativo y la innovación discutida dentro de un equipo llega a dar frutos.

El trabajo flexible, por lo tanto, funciona mejor cuando no es una propuesta de todo o nada. Cuando las empresas lo tratan como tal (en cualquier dirección: "¡Todos tienen que trabajar en la oficina!" o "¡Estamos cerrando la oficina, todos trabajan desde casa!"), obtienen resultados drásticos y negativos.

Por ejemplo, las empresas que obligan a empleados a trabajar en la oficina corren el riesgo de tener demasiada colaboración, a medida que la productividad disminuye y los colaboradores sufren agotamiento.

Las mejores políticas de oficina y trabajo son flexibles, donde los empleados son tratados como adultos, dándoles la opción de trabajar de la manera que mejor se adapte a ellos y genere los mayores beneficios para la empresa.

Por ejemplo, los empleados introvertidos que tienen una necesidad mucho mayor que los extrovertidos para trabajar solos y en la tranquilidad durante el curso del día laboral promedio, déjelos elegir trabajar solos y brindarles las herramientas para colaborar cuando sea necesario. De esta manera, mejorará su productividad, salud mental y creatividad.

Asimismo, hay que darles a todos los empleados la opción de elegir cuándo y dónde trabajar según la tarea que les ocupa.

Los Millenials suelen buscar un espacio de trabajo que fomente la colaboración competitiva, mientras que los Baby Boomers prefieren trabajar de forma independiente hasta que necesiten colaborar, es entonces cuando lo hacen cara a cara.

La mayor objeción al trabajo remoto es la productividad, pero ésta siempre será una preocupación, independientemente de dónde trabajen los empleados. Sí, hay personas que son improductivas cuando trabajan desde casa, pero también hay personas que son improductivas en la oficina.

Los gerentes deben tener cuidado de no asumir que, solo por pasar a lado del escritorio de un empleado, está siendo productivo.

"La flexibilidad no va a desaparecer. Continuaremos esquivando baches a lo largo de la carretera, y siempre habrá desafíos a medida que seguimos navegando por nuevas formas de trabajo. Sin embargo, las compañías que acepten esos desafíos de frente y lideren el camino, serán las que salgan adelante a largo plazo”, dijo Sara Adams, Estratega de Marketing de Polycom.

CRÉDITO: 
Redacción / El Empresario