Hasta 480 horas pasa un empleado en el tráfico a su trabajo

Al viajar en auto, se pierden 25,000 mdp en oportunidades de ingreso al año. Foto: Shutterstock

Ruth viaja del Estado de México a la Ciudad de México todos los días, su trabajo está ubicado en Polanco y, aunque le gusta lo que hace, hay veces que hace hasta tres horas de recorrido y, en las ocasiones que ha llegado tarde, le han descontado su día o la han regresado.

Como Ruth millones de personas viven lo mismo, porque aun con precauciones al salir, hay problemas de traslado, generando problemas económicos, de salud y laborales.

En promedio, un empleado que viaja en transporte público puede perder hasta 69,000 millones de pesos al año en oportunidades de ingreso por el tráfico, mientras que si se traslada en auto particular, la cifra se reduce a 25,000 millones de pesos, lo que da un total de 94,000 millones de pesos en productividad anual, revela el estudio “El costo de la congestión: vida y recursos perdidos “, realizado por el Imco y SinTráfico.

Los datos del Imco revelan que, en promedio a nivel nacional, una persona que viaja en transporte público pasa 432 horas al año en el tráfico en sus traslados entre el trabajo y casa; quienes utilizan automóvil invierten hasta 264 horas al año, lo que ocurre más en la zona metropolitana del Valle de México, Monterrey, Guadalajara, Puebla y Tlaxcala, ciudades con mayor congestión vehicular.

La zona metropolitana del Valle de México es la más congestionada de todo el país. Un trabajador invierte hasta 480 horas al año en traslados en transporte público, el equivalente a 20 días, y hasta 384 horas, o 16 días al año, si lo hace en automóvil.

En entrevista con El Economista, Laura Barrera, directora de Intertraffic México, declaró que esto ocurre más en la zona metropolitana del Valle de México, Monterrey, Guadalajara, Puebla y Tlaxcala, ciudades de mayor congestión vehicular

“Tan sólo en la megalópolis, el impacto es de 47,000 millones de pesos. Lo que tratamos de hacer es lograr sinergia entre las propuestas que tienen los empresarios de innovación sobre cómo acortar estas brechas y llevar mejores transportes a las zonas más complicadas o la gente de menores recursos”, dijo Barrera.

El transporte público es el más utilizado en México, por 39% de la población en promedio; sin embargo, los gobiernos sólo destinan 1.2% del presupuesto asignado a la movilidad (57,000 millones de pesos), y para el automóvil invierten 47% cuando sólo 25% de la población lo utiliza.

Barrera detalló que para el 2040, se espera el aumento al doble del número de autos particulares, lo que complicará más los trayectos comunes.

Disminuye calidad de vida

Barrera indicó que tantas horas de traslado también tienen repercusiones más allá de las económicas, a nivel personal, porque la calidad de vida se deteriora.

Por ejemplo, en la Ciudad de México, el promedio de viajes de una persona es de 2.2 al día, prácticamente el camino al trabajo y de regreso a casa, y tal vez una pequeña desviación a otro lugar como ir por comida, mientras que en otros países como Europa, la cifra aumenta a 5.6, porque además del empleo, van al gimnasio o a actividades de entretenimiento.

“La calidad de vida se deteriora, después de dos horas de recorrido, llegas cansado, estresado, sin desayunar, con sueño y de malas. Además, esto afecta a la familia, sobre todo si tienes hijos”.

Parte de esto lo vive Ruth, quien en su hijo ha visto un bajo rendimiento escolar al tener que levantarse más temprano de lo normal y también por estresarse cuando el transporte público llega a tener alguna falla y retrasa más su recorrido.

Esto también conduce a otra tendencia que ha aumentado en los últimos años: el abandono de viviendas como ocurre en el Estado de México, para migrar a donde el trabajo esté cerca, a pesar de que la vivienda pueda ser más pequeña o muy diferente a la original.

Responsabilidad empresarial

Si bien la puntualidad y productividad son importantes para las organizaciones, éstas deben buscar soluciones para que no ocurran casos como con Ruth, que por retardos pierda su día.

Se pueden implementar horarios escalonados o home office. Para esto, se requiere personal comprometido, sin distractores e incluso se pueden medir la productividad con softwares.

“Con esta forma de trabajo, no tienes el estrés de desplazarte, terminas y estás en casa, si quieres trabajas en pijama y es menos estresante todavía, si te enfermas generas menos contagios, entre otras cosas”.

CRÉDITO: 
Elizabeth López Argueta / El Empresario