Esencialismo: hacer menos y lograr más

Hay que desarrollar la capacidad de distinguir las muchas cosas triviales de las pocas vitales. Foto: Shutterstock

¿Qué es lo que motiva a la gente a alcanzar el siguiente nivel? Es la interrogante que durante 15 años se mantuvo en la cabeza de Greg McKeown, escritor y conferencistas que tras una exhaustiva investigación llegó a la conclusión de que el motor de vida de los individuos es el éxito.

Advierte, sin embargo, que el afán de las personas por alcanzar su meta las lleva a confundirse entre una gama de opciones y oportunidades que encuentran en su camino, las cuales terminan diluyendo el verdadero motivo por el que están buscando ese éxito.

A fin de contribuir a que las personas sean capaces de diferenciar lo verdaderamente importante, en su libro Esencialismo, Greg McKeown plasma la manera en que se puede lograr el máximo de resultados con el mínimo de esfuerzo y distracción. Para el autor, el esencialismo, “es una disciplina sistemática para distinguir lo que es absolutamente esencial, y para eliminar lo que no lo es: para hacer la mayor contribución posible a las cosas que realmente importan”.

Su método se basa en el cumplimiento de tres elementos –explorar, eliminar y ejecutar– que forman parte de un proceso cíclico que si se aplica de manera constante permite al individuo obtener mayores beneficios.

El primer elemento tiene que ver con la búsqueda disciplinada de las cosas más importantes, lo que realmente se desea perseguir y por lo que se está dispuesto a continuar.

“Los esencialistas pasan el mayor tiempo posible explorando, escuchando, debatiendo, cuestionando y pensando. Sin embargo, su exploración no es un fin en sí mismo. El objetivo de la exploración es distinguir las pocas cosas vitales de las muchas triviales”, refiere McKeown.

La importancia de decir no

El segundo elemento se explica con una metáfora: “deshacerte de esa ropa vieja no es fácil. Después de todo, sigue habiendo esa molesta reticencia, ese molesto miedo de qué tal sí en unos años te arrepientes de haber regalado ese saco con grandes hombreras y rayas escandalosas”. El también Young Global Leader para el Foro Económico Mundial, invita a cuestionarse acerca de lo importante que es tener la disciplina para decir no.

Si bien la negativa siempre ha sido vista como un gesto de descortesía, el cual todos evitan, el esencialista debe desarrollar esta habilidad, aprender a decir no, a retroceder con gracia y sensatez, pero sin pedir disculpas.

“El decir que sí a todo sube la tensión y baja la calidad del trabajo; hay que decir que no más a menudo, hay que ser selectivo. Cuando realizamos actividades esenciales el valor del trabajo sube, la calidad de las actividades aumentan y el estrés disminuye”, refiere el escritor.

El tercer y último elemento se refiere a la construcción de una plataforma para la ejecución sin esfuerzo, esto es, crear un método que no sólo permita hacer menos, sino hacerlo de la mejor manera.

Greg McKeown expone que el problema no está en decidir lo que es esencial, sino en que las personas no tienen la oportunidad ni cuentan con el tiempo para distinguir la calidad de los proyectos: “necesitamos desarrollar una rutina que permita tener el espacio para pensar, en un mundo donde tenemos tanta información requerimos más tiempo para analizar y procesar”.

Esencialismo

El autor admite que ser esencialista es revolucionario, ya que cuando uno dice no, otras personas están diciendo sí y viceversa. Por eso, hay que tener claro que “el camino del esencialista significa vivir con planeación, no por default. En lugar de tomar decisiones como reacción, el esencialista distingue deliberadamente las pocas cosas vitales de las muchas triviales, elimina lo que no es esencial y luego quita los obstáculos para que las cosas fluyan de manera clara y ágil”, describe en Esencialismo.

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CRÉDITO: 
Zyanya López / El Empresario