Elimina el síndrome del impostor y crea una marca liderada por mujeres

Hacer las cosas de forma más cautelosa nos puede ayudar a tener bases mucho más sólidas. Foto: Especial

Hacer la cosas de forma más cautelosa ayuda a tomar mejores decisiones y tener empresas más sólidas, humanas y empáticas con los clientes y colaboradores.

Históricamente las mujeres son más cautelosas a la hora de emprender, ponen más atención en los detalles y buscan estar completamente listas para lanzar el negocio; aunque éstas pueden ser acciones que hagan que una empresa no prospere o lo haga en un mayor tiempo, realmente son actitudes que ayudan a crear una buena marca.

El branding, de acuerdo con Gaby Ramírez, directora de prOHpia, consultoría creativa dedicada a la creación de marca para pymes, va más allá de construir un negocio que se venda bonito o diseñar un espacio externo para la marca, sino que es algo que se debe construir desde dentro, crear el espíritu de la marca.

En este sentido, las mujeres pueden tener empresas con bases más sólidas que los hombres porque se capacitan, buscan aliados y colaboradores para tomar decisiones más claras. “Hacer las cosas de forma más cautelosa nos puede ayudar a tener bases mucho más sólidas”, dice en entrevista con El Empresario.

Además, las mujeres invierten más corazón en los emprendimientos y crean empresas más humanas. En este sentido, las mujeres emplean a más mujeres y son empáticas con su estilo de vida, por ende son más flexibles y organizadas. Asimismo, se endeudan menos y distribuyen mejor las ganancias, sumado a que invierten en el hogar.

De acuerdo con la Comisión Nacional Bancaria y de Valores y la Secretaria de Hacienda y Crédito Público, las mujeres presentan menores tasas de impago que los hombres y cuando entran en un periodo de incumplimiento se ponen al día más rápido. Ramírez detalla que una empresa dirigida por una mujer tiene una probabilidad de mortalidad del 29%, porcentaje menor con la de una compañía fundada por un hombre, donde el porcentaje incrementa al 56 por ciento.

Principales dificultades

El síndrome del impostor es una de las principales dificultades a las que se enfrentan las mujeres al crear una marca, sobre todo porque “creemos que no estamos suficientemente preparadas para lograr todo lo que queremos hacer, queremos estar 100% preparadas y tener el análisis financiero antes de empezar a vender un producto”.

Por otro lado, los hombres suelen desarrollar el concepto y ajustar precios conforme avanza el negocio. “Este miedo y el síndrome del impostor nos va haciendo el proceso más lento, a diferencia de un negocio de hombres”, precisa Ramírez en entrevista.

Otra dificultad a la que se enfrentan las emprendedoras es el miedo a cobrar correctamente, situación que se puede solucionar al tener un diferenciador y conocer la competencia, así se podrá ofrecer aquello en lo que la competencia no es fuerte como tener tiempos de entrega de 24 horas.

Ramírez destaca que el querer hacer todo y no delegar también es un talón de Aquiles. “Nosotras empezamos a atender a nuestros clientes, ellos se acostumbran a nuestro propio trato y no nos permitimos establecer procesos para que cualquier persona que trate al cliente lo haga igual que yo”. Esto evita que se construya una marca.

Cómo construir una marca

Ramírez recomienda que al iniciar una marca se tengan claros los objetivos, el tipo de producto y sobre todo conocer al cliente y los valores que se tienen como emprendedor, ello ayudará a que sea más fácil hablar del emprendimiento.

“Tener un branding ayuda a conocer qué es lo que quiero hacer, hacia dónde quiero llegar y qué deseo solucionar, de lo contrario puede ser un sueño que se puede volver intangible si no se analiza correctamente”, destaca Ramírez.

Por ello recomienda realizar un business model Canvas, para desde el inicio, aterrizar los valores, como mujer y emprendedora, porque eso se va a reflejar en el emprendimiento, sobre todo porque actualmente se tiene mayor apertura y reconocimiento por lo que hacen las mujeres emprendedoras.

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CRÉDITO: 
Elizabeth Meza Rodríguez / El Empresario