Las dos caras de la automatización industrial


El licenciado Manuel Zepeda era el director general de una empresa maquiladora de partes metal-mecánicas muy prestigiosa en el país. Uno de sus jefes de línea le presentó un plan de automatización que incrementaría considerablemente la producción, bajaría los costos y mejoraría las condiciones de seguridad del área. Adoptar este proyecto significaría el despido de trabajadores con más de 25 años de antigüedad en la compañía.

Zepeda dirigía Laminatec, S.A. de C.V., en Aguascalientes, México. Había estudiado una licenciatura y una maestría en Administración y tenía un desempeño destacado dentro de la empresa de la que había formado parte por más de 15 años. En ese periodo, Zepeda había logrado, mediante su liderazgo, que la maquiladora fuera exitosa, tuviera liquidez y recibiera el reconocimiento como “empresa socialmente responsable”.

En agosto del 2011, Pedro Martínez, un ingeniero mecatrónico que se encargaba de administrar una de las líneas de la empresa, le presentó un plan de automatización para incrementar la producción y elevar los niveles de seguridad laboral.

El ingeniero Martínez era responsable de una línea que producía partes metal-mecánicas para uno de los principales clientes de Laminatec, que representaba 40% de los ingresos totales (una ensambladora automotriz regional). Tenía a su cargo una plantilla de 21 empleados que operaban la línea en tres turnos. De los 21, 15 trabajaban en la maquiladora desde hacía más de 25 años. La línea producía 200,000 componentes anuales y, bajo el liderazgo de Martínez, esa línea había ganado reconocimientos internos por sus niveles de productividad y excelente trabajo en equipo.

En algún momento, la ensambladora manifestó a la maquiladora que requería más partes, por lo que Zepeda exigió a Martínez un incremento de 10% en la producción de la línea, acción fundamental para renovar el contrato con el cliente.

El ingeniero se dispuso a cumplir con la indicación y la transmitió a su equipo. Sin embargo, llegó el punto en que estaban trabajando bajo presión a tal grado que uno de los empleados sufrió un accidente: una prensa de 10 toneladas le aplastó la mano y tuvo que ser hospitalizado. Debido a esto, Martínez, como responsable de la línea, se preocupó mucho más por la seguridad física de los integrantes de su equipo.

A los pocos días, Martínez recibió la visita de un compañero de la carrera, quien trabajaba en una empresa de automatización y le planteó la conveniencia de instalar un robot industrial. Esto lo llevó a hacer un análisis detallado de esta alternativa y llegó a la conclusión de que adoptarla significaría que la producción se incrementara 20% (con lo cual superaría la exigencia de la Dirección) y que los niveles de seguridad aumentaran. Además, se reducirían los costos de producción 30% y el costo del robot se amortizaría en cuatro años a causa de los ahorros.

La instalación del robot industrial pondría en riesgo el trabajo de 12 empleados, pues únicamente se requerían nueve de los cuales tres tendrían que ser técnicos en automatización, es decir, deberían ser despedidos 15 y contratar a tres especialistas.

Martínez estaba consciente de que presentar o no el proyecto podría tener consecuencias para él y su equipo de trabajo; sin embargo, reconocía que Zepeda era quien debía tomar la decisión y por ello acudió a exponer el plan de automatización sugerido. Ante esto, Zepeda se preguntaba: ¿aceptar el plan propuesto por Martínez, para cambiar de manufactura manual a automatizada a pesar del despido de 15 empleados con más de 25 años de antigüedad?

PREGUNTAS DETONANTES

  • ¿El ingeniero Pedro Martínez debió compartir la propuesta de automatización al director general aunque con ello se ponga en riesgo el empleo de sus colaboradores?
  • ¿Qué aspectos debe considerar el licenciado Zepeda para tomar una decisión racional y óptima para la empresa y sus trabajadores?
  • ¿Qué alternativas podrían plantear Martínez o Zepeda para adoptar el proyecto de automatización sin tener que prescindir de sus trabajadores?
  • ¿De qué forma las empresas en México toman en cuenta a sus operadores y obreros al momento de decidir implementar un proyecto de automatización?
  • ¿Qué tanta relación existe entre el aumento de proyectos de automatización en las empresas y la alta tasa de desempleo que hay en el mundo?
  • ¿Qué tanto invierten las industrias en México en capacitar a sus empleados? ¿Consideras que esta capacitación es adecuada para la automatización de procesos?
  • ¿Consideras que todas las empresas pueden aplicar procesos de automatización o que es algo exclusivo de ciertas industrias?
  • ¿Consideras que los proyectos de automatización de la industria en México buscan la optimización de los procesos productivos o la reducción de costos de producción?

*Basado en el caso “Entre la robotización y el factor humano” de Joel C. Huegel. Versión de por José Carlos Vázquez, profesor del Área de Formación Humanística y Ciudadana del Tec de Monterrey, Campus Guadalajara.

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CRÉDITO: 
José Carlos Vázquez