Desata el Flow y eleva tu productividad

Steven Kotler, cofundador y director de investigaciones del Flow Genome Project. Foto EE: Gabriela Esquivel

Steven Kotler, experto en management, lo define como un estado de euforia que provoca que se ponga especial atención a una tarea, desapareciendo todo lo que nos rodea

Inmersos en una cultura en la que predomina la interrupción, el miedo al fracaso y la escasez de oportunidades laborales eleva el número de individuos multitask (que realizan varias tareas a la vez), los latinoamericanos se enfocan sólo en temas urgentes. Para Steven Kotler, escritor estadounidense, este tipo de profesionales no son productivos, ya que “su cerebro está tan ocupado en procesar información, que olvida enfocarse en lo que realmente importa”.

Las compañías están bloqueando el conocimiento de los trabajadores, según mencionó el también periodista durante su participación en el WOBI on Leadership, y es que a los colaboradores no les permiten enfocarse, los obligan a responder correos electrónicos, llamadas de celular y redactar informes. “La empresa debería darles 90 minutos sin distracción para terminar una sola actividad”, recomendó.

El cofundador y director de investigaciones del Flow Genome Project, presentó el Flow, una técnica que permite sacar partido a cualquier actividad que se esté realizando y que define como un estado que altera la conciencia, que eleva la euforia y provoca que se ponga especial atención a una determinada tarea, mientras que todo lo demás desaparece.

“Cuando estamos en Flow desactivamos nuestro cerebro y conservamos la energía que ya tenemos almacenada. La autoconciencia desaparece y aumentan la creatividad, la experiencia y la capacidad de asumir riesgos”.

Una investigación realizada por la consultora McKinsey revela que los directores generales que han desatado el Flow aumentan su rendimiento en 500%, además de que son más creativos, están más motivados y aprenden más rápido, sin olvidar que mejorar su desempeño físico. Un gran número de CEOs que han utilizado esta técnica aseguran volverse más fuertes, rápidos, diestros y ágiles, además de que su cerebro procesa la información con mayor rapidez.

Los beneficios continúan. Cuando consigues detonar el Flow el mayor impacto se lo lleva la motivación. Steven Kotler refiere que la unión de los cinco químicos más potentes de nuestro cerebro eleva la creatividad hasta siete veces, situación que no tendría cabida en un ambiente estático y tradicional.

“La norepinefrina aumenta el rendimiento y acelera la reacción muscular; la anandamida vincula las ideas similares; las endorfinas aceleran la unión social; la serotonina mantiene la calma; y la epinefrina se encarga de hacernos actuar sabiamente”, define el autor de The Rise of Superman, libro que detalla el Flow Genome Project.

¿Cómo detonar el Flow?

A los 30 años, Steven Kotler fue diagnosticado con la Enfermedad de Lyme, un padecimiento autoinmune que lo postró en una cama por tres años. En un intento por animarlo, amigos y familiares lo llevaron a surfear. “Pensé que estaba perdiendo la cabeza porque tenía experiencias casi místicas”, comenta.

Una ardua investigación respecto a su condición y experiencias, llevaron a Kotler a descubrir que hay 18 formas de detonar el Flow, una de ellas –quizá la más común– es enfrentarse a una situación peligrosa, compleja e impredecible, como una ola mayor a siete metros.

Lograr “el estado más deseable, pero el más difícil de la Tierra” puede ser posible gracias a la meditación o a la práctica en general. Sin embargo, las distracciones, el miedo y la poca estimulación, son grandes barreras que deben eliminarse.

El escritor estadounidense, quien aseveró haber detonado el Flow por tres semanas seguidas, concluyó que los sectores más propensos a desarrollar esta técnica son la educación, la medicina y la tecnología. Aquellos que se dedican al altruismo pueden durar días, pero los “maestros” del Flow son los emprendedores, que al estar en constante adrenalina (por no saber si su negocio continuará con vida) se quedan en esta estado hasta dos meses.

El Flow no es un interruptor de luz. Es un ciclo de cuatro etapas que deben cumplirse al pie de la letra:

  • 1. Condición. Se genera la necesidad de resolver un problema que va más allá de nuestras capacidades.
  • 2. Adrenalina. Ponerse alerta, empezar a generar ideas y moverse constantemente. Hay que ser disciplinados y mantenerse enfocados, olvidar el resto del entorno.
  • 3. Relajación. El objetivo se cumple y el empresario se centra en respirar, en mantener un equilibrio e integrarse nuevamente.
  • 4. Olvido. La fase en que se recopilan datos, se piensa en lo sucedido y se aprende a detonar el Flow.

Propósito, el motor de las empresas

La razón y la motivación que permiten a un individuo explotar sus habilidades y cumplir un objetivo se les conoce como propósito. Éste, según Aaron Hurst, director general de Imperative, es el detonador e impulsor de innovación y creatividad en un equipo de trabajo. Además, contar con un objetivo eleva en 600% la rentabilidad de la empresa frente a su competencia.

Bajo la premisa de que el propósito debe ser impulsado por el líder, quien provocará el cambio positivo en su organización, 11 CEO internacionales se dieron cita en el WOBI on Leadership 2016 para compartir sus conocimientos con los más de 1,000 asistentes.

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CRÉDITO: 
Zyanya López / El Empresario