El desarrollo de empresarios mexicanos

Foto: Cortesía

La inalienable función de la organización empresarial en la sociedad es hacer productivos los recursos de cualquier naturaleza. A diferencia de otro tipo de organizaciones, la función debe traducirse en resultados que sean “mejores” a los precedentes, a pesar de las condiciones del mercado o del entorno.

“Mejores” resultados puede significar diferentes cosas, ninguna excluye a la otra: mayor participación de mercado; mejora de la rentabilidad; el ingreso a un nuevo mercado estratégico; la introducción de un nuevo producto; el perfeccionamiento o la innovación en los procesos, por mencionar sólo algunas posibilidades. Pero sin importar la forma que tomen los resultados, estos deben ser de naturaleza económica; deben ser positivos y crecientes.

Lograr mejores resultados en la empresa requiere de una capacidad especial permanente para cambiar, adaptarse, innovar y mantenerse vigentes para el mercado. La ausencia de esta capacidad para renovarse condena a la empresa a una existencia marginal o a su extinción. Considere el caso de compañías o marcas como Tom Boy, Burguer Boy, Videocentro, Chambourcy, Discos Peerless, Imevisión, o Reino Aventura. Suerte parecida corrieron empresas globales como Eastern Airlines, AOL, RCA, Compaq o Polaroid.

Con estas reflexiones, iniciamos una colaboración estratégica entre El Empresario y el Centro de Familias Emprendedoras del Instituto de Emprendimiento Eugenio Garza Lagüera del Tecnológico de Monterrey, Zona Metropolitana de la Ciudad de México, para discutir el quehacer empresarial y el rol del empresario.

En el Centro de Familias Emprendedoras sostenemos que la responsabilidad de la permanencia de la empresa corresponde al propietario (individual o grupal) y no a la función administrativa, (aun la alta dirección), cuyo objetivo es hacer eficientes los recursos de la misma. En este sentido, las empresas donde se ejerce con claridad el futuro de la organización desde la propiedad, suelen tener mejores resultados: el administrador pone en riesgo su trabajo cuando salen mal las cosas… los dueños se juegan el patrimonio familiar. Al primero le preocupan los resultados inmediatos; al segundo, la trascendencia.

En la mayoría de las escuelas de negocio en México y el mundo, el enfoque está en la administración. Pocas prestan atención a la formación de dueños y a la dirección de la empresa familiar, que es donde suele concentrarse la gestión.

De acuerdo con los Censos Económicos de 2014 (INEGI), de las poco más de 5.6 millones de unidades económicas en el país, el 94% de ellas cuenta con hasta 10 personas colaborando en ellas, 2 en promedio. Los establecimientos con 11 a 50 personas, representan el 4% del total. Entre ambas categorías, representan el 99% de los establecimientos en México, contando con 3 personas en promedio. Por regla general, estos establecimientos corresponden al modelo familiar.

Por otro lado, en una revisión de las 137 empresas que cotizan en la BMV, se observa que más del 80% de ellas cuenta con una evidente concentración familiar en el capital y en el control de la compañía.

Por ello, sin alejarnos de la ciencia y práctica de la administración, en el Centro de Familias Emprendedoras del Tecnológico de Monterrey, nos enfocamos en la formación de dueños y en la integración de los grupos familiares. Espero que en las siguientes entregas de este serial, usted como empresario encuentre elementos que apoyen su rol de dueño y le ayuden a la creación sostenible de valor.

*El autor es director del Instituto de Emprendimiento Eugenio Garza Lagüera del Tecnológico de Monterrey Zona Metropolitana de la Ciudad de México

CRÉDITO: 
Luis Miguel Beristain Hernández *

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