Desarrollar tus habilidades emocionales te llevará al éxito

Susana David durante su participación en Leadership Forum de WOBI. Foto: Especial

Las emociones están en nuestra vida desde que nacemos, pero hablar de ellas se puede volver complicado en algunos ambientes como en el trabajo, sobre todo cuando son negativas, ya que existe una tendencia de no expresar nada por temor, seguridad e incertidumbre, cuando realmente esto aleja del éxito.

Susana David, psicóloga de Harvard Medical School, explica que cuando las emociones se niegan o reprimen, a largo plazo se vuelve insostenible para nosotros, las culturas organizacionales y a la larga, para el planeta.

“Al forzar todo para que haya positividad, no se puede avanzar como se debe en la organización. Muchas veces las empresas aceptan unas emociones y rechazan otras, y esto provoca la segmentación de capacidades para ejecutar las tareas”, resaltó

En su participación durante el World Leadership Forum de WOBI, explicó que toda persona dentro de una organización necesita desarrollar su agilidad emocional, no aferrarse a las emociones de momento, sino entenderlas y gestionarlas adecuadamente. Va más allá de demostrar las emociones que no te agradan.

Engancharse conduce a pensamientos negativos como creer que no se es bueno o se es impostor, lo que aumenta el estrés. Además, no ser ágiles conduce a ver sólo lo negativo de los demás y uno mismo.

Por ello, la especialista indicó que se requieren sólo cuatro pasos para desarrollar una correcta agilidad emocional.

Mostrar las emociones

David indicó que el objetivo es que las personas puedan expresar lo que sienten sin ser relevados o hechos a un lado. Esto se conoce como seguridad psicológica.

Es un elemento crítico en los equipos de trabajo. Por ejemplo, cuando Google ve a los colaboradores que tienen mejores resultados, resulta que son quienes tienen el componente de la seguridad psicológica”.

Reconocer a las emociones

Debemos entender que lo que sentimos, tiene un fondo, no es solamente lo que argumentamos, hay que entender la causa.

Al estar estresado o enojado, se piensa en el “yo estoy”, lo que hace parecer que la persona es la emoción y no. Hay que darle nombre al sentimiento.

Asimismo, no hay que aferrarse a tener la razón o ver quien es el responsable.

Conéctate con el latido de los valores

No tomes emociones y comportamientos de terceros, enfócate en tus necesidades o de lo contrario, se puede crear un ambiente tóxico. Por ejemplo, cuando uno se estresa o tiene enojo, lo contagia a otros y se daña el entorno.

Pregúntate por qué haces eso y reflexiona lo que es más importante para ti”.

Dar pasos concretos

Hay que hacer acciones acorde a los propósitos que nazcan de uno, sin basarse en tener que cumplir. Se trata de hacer cosas en la vida y el trabajo con lo que nos sintamos conectados.

Cuando la gente se siente frustrada y enojada siente que debe alejarse de todo, pero la ciencia demuestra que las pequeñas cosas conectadas a los valores personales es lo que mejora todo porque tienen un efecto profundo para generar alternativas. Pregúntate, ¿eso es lo que haces, te acerca a lo que quieres ser?

“Los equipos más efectivos son los que están más abiertos a las emociones humanas. Hay que ser nosotros mismos y tomar acciones para cambiar lo que no nos gusta. Debemos ser amables con nosotros y nuestras experiencias, y analizar qué dicen las emociones que tenemos”, finalizó.

CRÉDITO: 
Elizabeth López Argueta / El Empresario