Da gusto ser semillero de empresarios

Foto EE: Gilberto Marquina

Hay empresas que crean productos, su apuesta de valor está en ellos. Otras que ofrecen servicios dependen de su capital humano para crecer. Su activo es el conocimiento y el buen trato al cliente. La perfecta combinación puede catapultar a la compañía, pero demanda un trato muy cercano con el personal, conocerlo, comprenderlo y retenerlo en la medida de lo posible.

Grupo Pissa inició en 1989. Su fundador, Luis Barrera González era un ingeniero recién egresado cuando echó a andar su emprendimiento. Picó piedra, fracasó al abrir una vistosa tienda de equipos de cómputo sin contar con un plan de negociospero 25 años después, la empresa tiene presencia nacional, en Centro y Sudamérica y prepara su expansión hacia Estados Unidos.

Según su página web, entre sus clientes están gigantes como Microsoft, Xerox, Lenovo, UPS; Luis Barrera menciona también a Grupo Bimbo, Nestlé. Sus contratos de renovación tiene un porcentaje de 90%, sus recomendaciones alcanzan 92% todo debido a un staff de 900 ingenieros, a los que se suman hasta 500 “freelancers” y subcontrataciones.

El corporativo tiene ocho empresas, cuatro de ellas enfocadas a las TI, soluciones integrales para pequeñas y medianas empresas; capacitación y certificaciones y recursos humanos especializados.

— ¿Cuáles son los retos para que tu empresa crezca?
Definitivamente, el capital humano es muy complicado. Cada colaborador o varios de ellos van creando su propia empresa a partir del conocimiento que adquieren con nosotros, deciden buscar sus propios derroteros. Me da mucho gusto ser semillero de empresarios, que puedan crear, compartir y generar empleos.

— ¿No temes más competencia?
La competencia es lo mejor que podemos tener para crecer. Ciertamente sientes un ‘hoyo en el estómago’ cuando viene una licitación y habrá competencia. Aunque estoy seguro con el cliente, siempre está la emoción de ‘arquitectar’ la solución, de validarla, de salir bien con los números. Todo eso nos ayuda a estar actualizados.

El capital humano es muy delicado, es muy complicado. Hay rotación por supuesto, cuando empezamos a ver esta situación, comenzamos a tener la empresa de capital humano especializada en el crecimiento de la gente. Siempre será nuestro reto estar cercano a la gente, que esté cómoda, que nos comparta. Yo insisto con la gente que veo en el trabajo que somos una gran familia, estamos más tiempo trabajando y conviviendo juntos, que con nuestra propia familia”, expone el directivo.

— ¿Te involucras en la búsqueda o contratación de talento, en la estrategia de recursos humanos?
Esa es una historia muy romántica. Cada una de mis empresas nació de una necesidad que había en el día a día. Ya teníamos la de TI y de Infraestructura, pero requeríamos el capital humano, necesitábamos más gente. En los 90 yo los entrevistaba, todavía al final de la década lo hacía.

Llevaba a los chavos a su primer día de trabajo. Con Bimbo, que fue con la que arrancamos las cuentas corporativas, los llevé y les dije ‘pórtense bien, no hagan locuras. Así arranqué y me encantaría volver a hacerlo, pero ya no tengo esa posibilidad.

Ese olfato, en el que detectaba valores como la honestidad y el compromiso, han sido pilares de Pissa: hay colaboradores que han trabajado 20 años en la empresa y sus clientes llevan 18 años con la misma.

— ¿Con tanto ingeniero, como encausas y fomentas la creatividad?
Es un gran reto, porque todos mis colaboradores son talentosísimos, tienen una competencia especial para desarrollar software y tenemos que ver qué es les gusta. Mi función como CEO es infundir en la gente una actitud de servicio y pasión por lo que estamos haciendo, cuando platicamos cada proyecto, esa sensibilidad que te transforma y transforma algo rutinario en emocionante.

Los fabricantes, las principales firmas del mercado, nos ayudan mucho a entender tendencias, aplicaciones, movilidad, necesidades de la gente. Cada una de las empresas –cuentas corporativas- tiene su propio gerente, mi líder de desarrollo se sienta con ellos para fabricar un software, ellos mismos me traen las ideas de lo que podemos hacer, la inversión que debemos hacer.

Hay cuestiones variables en las compensaciones por proyectos consolidados y ejecutados, tiene un beneficio en capacitación o apoyo en maestría o crecimiento personal o en la parte económica, siempre debe haber una aliente para todos, y tratamos de buscar ese esquema mixto para la gente.

— ¿Cuál es tu fortaleza como líder?
Ser totalmente aterrizado, de tener siempre los pies en la tierra. El mejor líder debe ser el más cercano a su gente, el que tenga las puertas abiertas, el que escuche y permita la comunicación. Es un gran reto, de repente trato de convencer a mis colaboradores porqué debe ser de cierta forma las cosas, pero es motivante cuando uno de ellos me da el porqué no y me dice cómo sí lo podemos lograr. A ese chavo le puedo aplaudir, no es que sean retadores, sino que den las mejores alternativas.

Como líder comprendo que debo estar rodeado de gente más capacitada que yo, que me ayude a encontrar el camino al que debemos llegar. Si permito que me expongan sus ideas y yo les doy las mías, pero es algo complicado porque ellos –los colaboradores- se retraen, piensan que como soy el dueño, si me contradicen mañana los boto. Te aseguro que no.

Lo que más se animan es a los que más ayudo a crecer y lo hago evidente para que los demás se atrevan. Me da mucho gusto que la gente proponga.

— ¿Cómo es tu rutina?
Voy temprano al gimnasio, es muy complicado porque mis días son muy prolongados. Desayuno, comienzo en la oficina regularmente con mis asistentes para ver pendientes, seguimientos y luego regularmente vienen reuniones de trabajo con directivos para ver proyectos y actualizaciones. Tengo una parte del día para hablar con los clientes, para ver cómo vamos con los proyectos. Las tardes son para los colaboradores, bronca con ellos, me enfada mucho no enterarme de cosas. Le dijo a mis asistentes que ellas son mis oídos, mi olfato, mis ojos, pero no pueden ser mi voz, no pueden decir en mi nombre a quién atiendo y a quién no. Yo quiero atender a todos.

Termino mi jornada regularmente alrededor de las 11 de la noche. No es lo mejor y estoy claro en eso, mis hijos me están reclamando, por ello estoy buscando a un director que me sustituya.

— ¿Qué cualidades buscarás en tu delfín?
Son muchas, pero la principales el compromiso combinado con la honestidad. La parte de las competencias es fundamental, pero lo son más de sus valores. Buscaría mucho más los valores a que si fuera el gurú en desarrollo o en centros de datos. Buscaría a alguien que tenga esa pasión por hacer las cosas, estamos en esa búsqueda y será de dentro de la empresa. Ya tengo en la mira a uno de mis directores, él dice que será mi hijo, pero él apenas tiene 13 años, pero me gustaría ir delegando.

Estamos en la búsqueda diaria de ser más institucionales, con horarios, para dar calidad de vida personal y profesional. Yo tengo calidad de vida personal, pero acostumbré a mi esposa y a mis hijos a esta rutina. El reto va a ser tenerme en la casa.

— ¿Cuáles son tus lecturas, qué lees?
Jorge Bucay es uno de los autores favoritos y es un gran amigo queridísimo. Un cuento triste no tan triste es uno de sus libros que más me gustan, por la reflexión. Hoy leo muchas cuestiones de crecimiento personal, no me meto mucho en las cuestiones tecnológicas, ya no es algo que me apasione, hoy me relajo con lecturas motivadoras. Mi hija escribe, tiene 14 años, y escribe novelas no rosas, yo me pregunto por qué tanto drama, escribe cosas de vampiros, sufren, las dejan, le dijo que escriba cosas más rosas, que viva feliz la gente.

En unas semanas, Pissa celebrará sus 25 primeros años de vida, y continuará con sus planes de expansión. Luis Barrera, por lo pronto, comparte un último mensaje: Los CEOs somos formadores de capital humano, esa es mi búsqueda diaria, formar talento para que la empresa crezca. Hay que congruente para que lo que vivas en la empresa, lo vivas con tu familia y en el día a día. Yo busco esa congruencia.

angelica.pineda@eleconomista.mx

CRÉDITO: 
Angélica Pineda / El Empresario