Competir requiere de habilidades blandas

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En la prehistoria, el ser humano competía con otras especies, luchaba con animales para no ser devorado o cazaba a otros para poder alimentarse, todo con un único objetivo: sobrevivir, algo que se ha mantenido a lo largo de los años, aunque de diferente forma. Incluso para existir se produce competencia, al tener que luchar con otros espermatozoides por ser el primero en fecundar.

La competencia es algo natural en el ser humano y se demuestra en diversos entornos como la escuela, circulo social y sobre todo el trabajo, donde la supervivencia se transforma en búsqueda de ascenso e incremento de sueldo; sin embargo, muchas veces quien compite no lo hace de la forma adecuada, ¿cómo es correcto?

En palabras de Helios Herrera, consultor de empresas y director general de HH Consultores, la competencia en el trabajo no es mala, la cuestión es saber cómo realizarla.

Competir en el corporativo, no sólo tiene que ver con hacer bien tu trabajo, sino hacerlo de manera correcta y es donde el desarrollo de las competencias blandas es fundamental”, dice.

Competencias blandas

Usualmente se cree que contar con muchos títulos de estudio de especialización, maestrías o doctorados, son la clave para tener un mejor trabajo y destacar entre los demás; sin embargo, en la actualidad muchas empresas no lo toman en cuenta, sino que se fijan en las habilidades blandas.

Este tipo de habilidades tienen que ver con aptitudes, rasgos de personalidad, conocimientos y valores adquiridos. Por ejemplo, las que más se buscan en un candidato son las comunicativas y de relación, creatividad, responsabilidad, honestidad, trabajo en equipo, compromiso, proactividad e innovación.

En este sentido, Herrera indica que de nada sirve ser una persona hábil y buena haciendo su labor, si no se sabe trabajar en equipo, mantener una buena comunicación con los demás, saber resolver conflictos, hablar en público o generar un ambiente sano.

“Competir no tiene que ver con tu nivel de conocimiento o de lo que haces, sino en cómo afectas a tu entorno y el ecosistema de toda la compañía”, resalta.

Por ello, la persona que sepa crear un buen ambiente de trabajo, sea responsable y vea a los demás como un equipo, es quien mejor competirá en una empresa y quien podrá convertirse en líder.

“Cuando tienes una comunicación clara y entiendes los objetivos de la empresa y los colaboradores, los das a conocer y diseñas una estrategia para trabajar todos por un objetivo común, sale lo mejor de cada persona”, concluye.

CRÉDITO: 
Elizabeth López Argueta / El Empresario