Cómo reaccionar ante la renuncia de un colaborador

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Saber que uno de los colaboradores de la empresa va a renunciar es uno de los momentos más estresantes para las empresas por el proceso que implica, especialmente cuando la persona que se va es talentosa.

La renuncia de los colaboradores es un proceso natural que tarde o temprano pasará y que los líderes deben asumir con la mejor actitud y sin conflictos, indica Ivette de Jacobis, experta en Resultados con Bienestar Personal.

“Es un tema normal que no requiere de atención específica y aunque duele que alguien se vaya, se debe tomar con tranquilidad”, indica.

Existen muchos factores que intervienen en la renuncia de un empleado como encontrar una mejor oportunidad laboral o problemas personales, pero en muchos casos “la persona renuncia al jefe, no a la organización”. Esto ocurre generalmente cuando no hay un buen liderazgo, faltan oportunidades de desarrollo, o se labora en un ambiente agresivo.

La salida de un trabajador tiene un alto costo para la empresa debido al finiquito, pero también por el proceso de reclutamiento, capacitación y curva de aprendizaje del nuevo empleado. El monto total de estos procesos representan un año de salario, explica Ivette de Jacobis.

La mejor actitud

La especialista menciona que ante el anuncio de renuncia del trabajador, lo más importante es tener un buen control emocional y de ejecución.

Al comienzo se siente enojo y rechazo que pueden provocar que el líder explote, lo cual se debe evitar. Hay que hablar tranquilamente con el empleado, generar un ambiente de confianza para conocer sus razones y de ser posible buscar la forma de retenerlo, sobre todo cuando es un buen compañero”.

No hay que olvidar que la persona que se va es un representante de la cultura de la empresa, por lo que no se debe permitir que salga en malos términos.

Asimismo, hay que tener la mente abierta al conocer sus motivos de separación y sobre todo, aunque duela la pérdida, felicitarlo siempre por el crecimiento que está teniendo.

“La salida de los trabajadores representa un momento de aprendizaje que desafortunadamente se desperdicia. Ahí se pueden detectar problemas o inconformidades en los otros trabajadores”.

El proceso

En términos administrativos, es recomendable que el departamento de recursos humanos o jefe directo realice una encuesta de salida sobre los motivos de separación, sugerencias para los que se quedan y otras observaciones que se consideren importantes.

Posteriormente se debe definir el monto del finiquito y dar una carta de
recomendación.

En relación al equipo de trabajo, el líder debe anunciar la partida, felicitar y agradecer a quién se va, si es posible contar experiencias positivas y explicar al equipo cómo será la forma de trabajar mientras la vacante se ocupa. Lo más importante es nunca hablar mal de esa persona, sobre todo cuando es un “hoyo negro”, es decir, alguien que causa fricción.

Señales de renuncia

Ivette de Jacobis detalla que cuando un empleado está por renunciar emite algunas señales, sólo hay que prestar atención.

“La persona empieza a faltar, pide todas sus vacaciones de golpe, solicita
permisos para llegar tarde o salir temprano, incumple con las fechas de entregas, baja su productividad y cambia de actitud, por ejemplo, está más relajado o se vuelve callado porque ya no le importa el trabajo”.

La rotación de personal es costosa y para evitar que se dé con frecuencia, la empresa debe desarrollar una cultura de trabajo saludable, donde se motive a los colaboradores, se atiendan sus necesidades personales, se evite el estrés y se ofrezcan planes de desarrollo profesional y personal. También hay que mantener una buena comunicación y ser flexible como líder.

“La renuncia es algo natural que se debe aceptar. Los ciclos siempre llegan a su fin y estos hay que tomarlos como aprendizajes, no como fracasos”, concluye.

CRÉDITO: 
Elizabeth López Argueta / El Empresario

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