Cómo hacer de la sustentabilidad la base del negocio

C&A busca dar moda sustentable y accesible. Foto: Especial

El pensamiento que predominaba en el pasado en los empresarios era generar riquezas, sin importar las acciones llevadas a cabo o los efectos que se pudieran tener, el único objetivo era ser el número uno. Hoy la realidad es otra, ahora se pide ser responsable y convertirse en un negocio sustentable.

Cada vez son más las empresas que concientizan sobre la forma en que operan y ofrecen sus productos y servicios, notando que muchas de sus acciones dañan a la sociedad y al medio ambiente, por lo que buscan formas de prevenir daños, mejorar la situación actual y revertir los efectos dañinos causados.

Ejemplo de ello es la empresa C&A, marca perteneciente a la industria de la moda, una de las más importantes a nivel mundial pero también catalogada entre las más contaminantes, generando más de 100,000 millones de prendas anuales, de acuerdo con el informe “A new textile economy: redesigning fashion’s future”.

Asimismo, se han juzgado las condiciones laborales en los talleres, como ocurrió en el incendio de una fábrica de ropa en Bangladesh donde murieron 117 personas, a quienes, a pesar del humo, se les obligó a seguir trabajando y no pudieron escapar, o el derrumbe del edificio Plaza Rana Savar en el mismo país, que albergaba cinco talleres de ropa y terminó con la vida de 300 personas, a quienes también se les obligó a trabajar pese a los daños que presentaba el edificio.

Consciente de esto, el modelo de C&A además de cuidar el medio ambiente, genera políticas de trabajo saludables y ayuda al entorno.

Al conversar con El Economista sobre el reporte global de sustentabilidad de la empresa, Alejandra Sánchez Ayala, líder de sustentabilidad de C&A México, explicó que la clave está en pequeñas acciones. Por ejemplo, desde la etapa de producción, apoyan la agricultura orgánica y sustentable, lo que ha evitado 116,000 toneladas de emisiones de CO2, equivalentes a las emisiones anuales de más de 70,000 vehículos.

“Este año cambiamos las luminarias del centro de distribución con 100% de luces led. Hicimos reajuste en la jornada laboral que reduce el consumo de energía por las horas hábiles de trabajo y estamos buscando ahorros en consumo de agua, migrando al uso de mingitorios secos. En relación a la distribución trabajamos con terceros que cuentan con 70% de su flota certificada como Transporte Limpio”.

Otra estrategia es el sistema Bio Wash, presente en la producción de pantalones de mezclilla que logra reducir 60% el uso del agua para su producción.

Insumos sustentables

El uso de materiales sustentables también es parte de los pilares de la marca, como es el algodón orgánico (BCI), que en el 2018 representó 57% de las materias primas que se compraron, siendo así la mayor compradora de este material en el mundo. Del total de algodón, 71% es orgánico certificado, provocando un ahorro de más de 170,000 litros de agua, reducción de 157 toneladas de pesticidas peligrosos y 46% de las emisiones de carbono, y la mejora de más de 174,000 hectáreas del suelo. De igual manera, alientan a los hilanderos en México a convertirse en miembros de BCI.

Esto ha permitido que la marca tenga productos con la certificación Cradle to Cradle desde el 2017, que se lanzó a partir de una playera de algodón y posteriormente con pantalones de mezclilla, los cuales están avalados en que fueron producidos con materiales saludables, con energía 100% renovable y 100% del agua reutilizada o descargada siguiendo altos estándares de cumplimiento, y con condiciones laborales adecuadas. Además, las prendas se diseñan para ser recicladas y, a la fecha, 4 millones de prendas tienen esta certificación.

“Nuestro enfoque es tener diferentes alternativas con innovaciones en los procesos de manufactura y materiales más sustentables, de esta forma tenemos una oferta diversa de productos más sustentables en tienda”, dijo.

Sánchez agregó que en relación a la ropa que ya no se vende, después de liquidaciones entra a un programa de donación que manejan con diferentes aliados, quienes les dan diferentes usos como reutilización de materiales.

Hasta el momento, la marca trabaja con 130 fábricas locales, quienes producen 55% de los productos, y que constantemente reciben auditorías para autentificar que no se estén atentando los derechos humanos.

Tan sólo en el 2018, sólo 15% de los empleados de la cadena de suministros trabajó en fábricas con calificación D y E, una mejora de 22 puntos porcentuales con relación al 2017.

Fundación C&A

Patricia Barroso, gerente de Programa y Comunicación de Fundación C&A, indicó que entre los principales problemas presentes en los talleres de la moda en el mundo y México, están la carencia de prestaciones, informalidad, poca información para que los trabajadores tomen decisiones y realicen negociaciones colectivas exitosas que mejoren sus condiciones laborales, subcontrataciones no autorizadas, violencia de género, desde acoso sexual hasta brecha salarial entre hombres y mujeres, falta de sindicatos, salarios bajos, y en ocasiones, por debajo del salario mínimo y trabajo forzado e infantil. En este sentido, su objetivo es impulsar la industria de la moda.

De igual manera, buscan contagiar este modelo en el sector de la moda a organizaciones de la sociedad civil, por lo que recientemente lanzaron la convocatoria de proyectos de economía circular que recibió más de 86 propuestas de seis países, de las cuales ocho son de México.

“Queremos pasar de ser una marca fast fashion a smart fashion, con prácticas laborales justas, utilización de insumos sustentables, procesos que ahorren agua y luz, y un buen cuidado en general. El objetivo es dar moda sustentable accesible a todos porque no se trata de un lujo”, finalizó Sánchez.

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CRÉDITO: 
Elizabeth López Argueta / El Empresario