¿Cómo impulsar a la mujer hacia la alta dirección?

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De acuerdo con datos del International Business Review, la proporción de empresas sin mujeres en puestos de alta dirección aumentó en América Latina, al pasar de 34% en el 2012 a 52% en la actualidad.

En México, tan sólo 18% de estos puestos son ocupados por mujeres, una situación que requiere cambiar, señala Ivette de Jacobis, consultora de Bienestar Emocional, y dice que puede analizarse desde dos puntos de vista:

El primero es analizar qué tendría que esta haciendo la empresa para impulsar a las mujeres a llegar a la alta dirección. La segunda tiene que ver con la empleadas y su crecimiento profesional y personal.

La compañía

La empresa tiene que comenzar a crear una cultura de trabajo más flexible, con horarios factibles y establecer home office, o un medio día libre, para poder realizar los pendientes. También tiene que deshacerse de la creencia de que las personas en los puestos de la alta dirección trabajan largas horas, pues ello provoca que las mujeres no deseen llegar a estos puestos.

“A las mujeres nos encantan los puestos de la alta dirección y ganar dinero, pero por costumbre, gusto o cuestión instintiva, también nos gusta formar parte de la familia, los amigos, pareja e hijos”, explica Ivette de Jacobis.

Cuando a una mujer le ofrecen un puesto directivo entra en un dilema de tener que sacrificar su casa o hijos por el trabajo, en la mayoría de los casos prefiere tomar la decisión de no aceptar el puesto.

Una empresa orientada a bienestar emocional es mucho más rentable que aquellas que no, los colaboradores faltan menos, son mucho más creativos, cometen menos errores y están mucho más comprometidos con la organización. Además, las compañías que tienen mínimo 30% de mujeres en la alta dirección son hasta 15% más rentables que aquellas que no tienen.


Desarrollo profesional

La mujer requiere cambiar su visión desde el desarrollo profesional. Normalmente se desempeñan en áreas de recursos humanos y se enfocan menos en finanzas o ingenierías.

Si bien las mujeres aportan la parte sensible y emocional a las empresas, también deben desarrollar sus habilidades en finanzas, negociaciones y relaciones.

“Esta relación se da más en los hombres, nosotras como mujeres nos sentimos un poco más limitadas y tenemos que aprender a desarrollarla. Al final, el que una persona suba de puesto tiene que ver con competencias y lo bien que se lleva con el jefe directo”, precisa Ivette de Jacobis.

Igualdad de género

Establecer diferencias entre hombres y mujeres, precisa Ivette de Jacobis, no es correcto, a largo plazo es más perjudicial que benéfico. “Nosotras tenemos que aprender a competir igual que los hombres por talento y la empresa tiene que contratar al mejor”.

Una empresa que sólo está conformada por hombres tiene muy poca diversidad de pensamiento; a medida que integra más mujeres, posee diferentes formas de ver las oportunidades y el talento.

Empresa inclusiva

Ejemplo de una empresa que aplica políticas de inclusión es Cabify, compañía que ofrece servicio privado de transporte, y aunque no existen políticas específicas para apoyar a las mujeres, sí las hay de crecimiento para todos los empleado.

Lucía Ochoa es Engaging Content Manager de Cabify y fue la primer general manager de la empresa al liderar la prueba piloto de la apertura de operaciones de Cabify en Aguascalientes. “Al principio me dio un poco de vértigo mudarme, empezar la vida en una ciudad nueva. Estar al frente de una oficina en un sector bastante masculino, era un reto”, comentó.


No fue sencillo llegar como general manager porque la mayoría de los conductores son hombres y el gobierno de Aguascalientes no está acostumbrado a trabajar con mujeres, pero “cuando demuestras lo que vales y te conocen, te respetan igualmente”.

Actualmente hay dos gerentes de ciudad, una en Brasil y otra España; sin embargo, sigue siendo un porcentaje bastante bajo porque la empresa está presente en 36 ciudades.

También relata que cuando se publicó la vacante, 98% de los currículums eran de hombres y que pareciera que las propias mujeres no se atreven a los puestos. Ellas tienen que postularse, alzar la mano y buscar las oportunidades.

En México muchas mujeres son quienes no tienen la ambición y prefieren quedarse en su casa, eso debe cambiar. “La mujer tiene que confiar en sí misma, involucrarse en la empresa, hacer networking y encontrar su pasión para seguir creciendo. No tienen que ser conformistas, porque hay un mundo lleno de oportunidades y deben salir de la zona de confort aunque no seas fácil”, finaliza Lucía Ochoa.

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CRÉDITO: 
Elizabeth Meza Rodríguez / El Empresario