Colegio Weikart y su fórmula de negocio ganadora

Foto: Cortesía

La empresa familiar tarde o temprano enfrenta el reto de movilizarse para generar cambios e innovación. Permanecer en un entorno de mercado cada vez más competitivo, no es sencillo. La fórmula de negocio que al inicio permitió a la compañía conseguir el éxito, ahora tendrá que ser modificada.

El reto está en dar respuesta a las demandas actuales, por lo que identificar qué es lo que a la empresa le ha permitido generar valor, cuáles son sus elementos diferenciadores clave y qué le ha permitido tener un buen posicionamiento con los clientes, es el primer paso para la renovación.

Existen casos de negocios familiares emblemáticos en nuestro país: aquellos que han sabido capitalizar y trascender de generación en generación, y los que batallan con el proceso, y no tienen un final feliz.

En el Tecnológico de Monterrey encontramos a Laura Trujillo, fundadora del Colegio Weikart, ejemplo de lo que se logra a través del programa de apoyo a empresas familiares impartido por la entidad académica:

El Colegio Weikart nació como muchas empresas familiares en México, por la iniciativa y empuje de empresarios visionarios. Laura Trujillo identificó las tendencias de crecimiento de la zona Esmeralda, en el Estado de México, y la necesidad de una oferta educativa diferente. En 2005, se estableció como pionera con un kínder-guardería a la entrada del fraccionamiento de Chiluca.

Convencida de la importancia de no caer en una zona de confort por el éxito comprobado de su modelo de negocio, la empresaria se mantiene siempre actualizada en su disciplina. En este proceso, Laura encontró un aliado en el programa de empresas familiares. Además, una buena alternativa para incorporar a sus dos hijos, Valeria y Alejandro, en el Colegio Weikart y el nuevo proyecto Kinder Cyan, donde actualmente ofrecen educación trilingüe en maternal, kínder, primaria y secundaria.

Gracias al programa logró identificar los pilares clave para crecer en un entorno competitivo y tener diferenciadores. Asimismo, aprovecha la participación de la segunda generación familiar en temas de innovación. Gracias a la nueva visión lograron incorporar ideas frescas y vanguardistas para renovar su modelo de negocio, además de capitalizar el crecimiento sostenido que ha presentado anualmente.

Actualmente, el sector educativo se enfrenta a retos que tienen que ver con la incorporación de tecnología, pero la capacidad que desarrolló Laura Trujillo para detectar las tendencias y el estado del arte, le han permitido mantener una oferta vigente que añade valor a los padres de familia de la zona Esmeralda.

Sobre el autor: Es profesor de planta de la Escuela de Negocios del Tecnológico de Monterrey, campus Estado de México.

El Empresario, sección de Pymes y Emprendedores de El Economista, y el Centro de Familias Emprendedoras Eugenio Garza Lagüera del ITESM Zona Metropolitana de la Ciudad de México, presentan este ejercicio académico y editorial para nuestros lectores. El objetivo es proporcionarles herramientas útiles para la toma de decisiones en sus negocios.

CRÉDITO: 
Verónica Tena Jiménez* / ITESM

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