Colaboradores, principales defraudadores en empresas

Cerca de 63% de directivos aseguran que colabores son los responsables: Foto: Especial

La corrupción es de los principales enemigos de las empresas en la actualidad tanto en el sector público como privado, ya que 58% de las compañías mexicanas han reconocido ser víctimas de delitos económicos o fraude en los últimos dos años, indican datos de la consultora Deloitte.

El mayor problema de estos actos, de acuerdo a 63% de los directores, es que son realizados por los propios colaboradores, situación que aumenta porque “el empleado justifica su actuar por un problema en el trabajo, por ejemplo, una mala relación con los jefes, un salario considerado menor, o por la propia imposición de la empresa, que busca llegar a objetivos económicos sin importar los medios”, explica Fernando Senties, fundador de la Asociación Mexicana de Profesionales de Ética y Cumplimiento (AMPEC) y director de AMITAI, empresa especializada en asesoría de ética empresarial.

Para identificar un posible comportamiento de fraude, se puede aplicar previo a la contratación o con los empleados que tienen tiempo colaborando en una organización, evaluaciones de ética e integridad.

Estimaciones de AMITAI, alrededor de 4,000 organizaciones en el país utilizan una herramienta de este tipo, que consiste en un cuestionario de entre 50 y 100 reactivos, que los candidatos deben responder en aproximadamente 20 minutos.

“Las preguntas buscan identificar la percepción del posible empleado sobre ética, integridad y deshonestidad, y se ajustan al tipo de puesto e industria. Con esta herramienta se pueden detectar los escenarios que conducirían a una persona a robar dinero, estrategias, etcétera”, ejemplificó Fernando Senties.

Estrategias anti fraudes

En promedio, 87% de las empresas en México asegura contar con un programa de ética y cumplimiento, cifra 10 puntos porcentuales superior al promedio global. No obstante, en el país sólo 49% ha llevado a cabo una evaluación de riesgos en los últimos 24 meses.

El no preveer un escenario de corrupción desde la contratación, cuesta. El impacto es significativo en términos de daño reputacional, sustitución del colaborador y el costo que implica cubrir el fraude realizado.

“Por un robo económico el impacto es hasta cinco veces mayor que la cantidad extraída, y en esos costos se incluye la averiguación, recuperación económica, daño en la imagen corporativa, entre otras variables”, comenta Fernando Senties.

CRÉDITO: 
Redacción / El Empresario