Cinco prioridades que deben considerar los CEO para sobrevivir después del Covid-19

El 90% de los lideres planea programas de reducción. Foto: Shutterstock

Para garantizar la continuidad del negocio, los líderes requieren construir las bases para un futuro próspero a partir de una aceleración digital e impulso del capital humano

Las empresas se enfrentan a un entorno de incertidumbre y volatilidad, un mundo en el que las necesidades y el comportamiento de los clientes ha cambiado. Para tener éxito, los CEO deberán centrarse en posicionar su empresa para prosperar en el mundo post Covid-19.

“Deben ganar la pelea y transformarse para ganar en el futuro”, dice Marin Gjaja, autor del estudio “Cómo los CEO pueden ganar la lucha y transformarse para el futuro”, realizado por Boston Consulting Group (BCG).

De acuerdo con el estudio, la mitad de los encuestados espera que sus ganancias disminuyan 20%, y 90% planea programas de reducción de costos en toda la empresa; sin embargo, la desaceleración trae oportunidades y desafíos.

Según un estudio de BCG sobre el desempeño de las principales empresas públicas en Estados Unidos durante las últimas cuatro recisiones, 14% de las compañías aumentó los ingresos y las ganancias a pesar de las disminuciones en sus industrias.

Para lograrlo, las empresas actuaron a tiempo, adoptaron una perspectiva a largo plazo y se centraron en el crecimiento y en la reducción de costos.

“Ganar la pelea será un maratón que durará hasta que una vacuna o un tratamiento altamente efectivo esté disponible, de 12 a 24 meses, según la Organización Mundial de la Salud. Durante este período, la continuidad del negocio y la posición competitiva estarán constantemente en riesgo y requerirán una gestión activa”, se lee en el estudio.

Las cinco prioridades

Para garantizar la continuidad del negocio, los CEO deben ver cómo la nueva realidad afecta a la compañía y al mercado, y construir las bases para un futuro próspero a partir de cinco prioridades.

La primera es definir la agenda para los próximos 12 o 24 meses y seleccionar equipos de respuesta rápida para actuar durante la crisis, a fin de identificar y priorizar las áreas de oportunidad.

“Los líderes deben estar al tanto de la situación y ajustar rápidamente los planes de acción a partir de un modelo de trabajo ágil”, detalla el estudio.

Como segunda prioridad BGC establece que los CEO deben movilizar y proteger a su gente. Se requiere redefinir el futuro del trabajo y reforzar prácticas como el home office, que ha tomado fuerza en los últimos meses.

“Las empresas pueden optimizar estas prácticas y mejorar la eficiencia, la satisfacción y la participación de la fuerza laboral a largo plazo. El compromiso también será crucial para retener a los empleados, especialmente a medida que el mercado de talento crece nuevamente durante la recuperación”.

En tercer punto, los líderes requieren enfocarse en la liquidez y la reducción de costos en toda la empresa, así como ajustar el tamaño de la fuerza laboral en primera línea, así como las funciones de soporte.

Se puede empezar por mejorar la gestión de proveedores y las operaciones logísticas y ajustar rápidamente los costos de la tecnología al reenfocar la cartera de proyectos de tecnología hacia unos de alto valor y soluciones que permitan el trabajo remoto y la colaboración digital.

Adaptarse hacia el futuro es la cuarta prioridad que debe tener un líder, pues ante los cambios que está viviendo el mundo, las empresas necesitan transformarse y adaptar su modelo de negocio a las demandas del cliente. Además las compañías requieren aumentar la resistencia de su cadena de suministro de extremo a extremo, debido a que sólo 30% de los CEO planea reinventar la estructura de su cadena de suministro durante la crisis.

Por último, las empresas requieren una aceleración digital, pues se ha vuelto más urgente, así lo afirmó 80% de los líderes encuestados.

Las tecnologías digitales permiten reducciones significativas de costos, del 10% al 30% en la cadena de suministro y funciones de fabricación, del 10% al 20% en gastos de adquisición y del 20% al 40% en servicios compartidos.


CRÉDITO: 
Elizabeth Meza Rodríguez / El Empresario