Café, elíxir de las empresas

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La sabiduría popular ha bautizado al café como el “elíxir de los hombres” y no es para menos, el aroma y el efecto de alerta que esta bebida provoca en quien lo consume, son motivo suficiente para que 40% de los mexicanos la utilice como remedio al cansancio, según revela una encuesta elaborada por OCCMundial.

La estimulación y el vigor que los individuos presentan después de ingerirlo convierten al café en el integrante favorito de las oficinas. El vínculo entre este líquido y el rendimiento laboral es sólido: en Estados Unidos, 46% de los colaboradores asegura que su productividad se reduce si no ingiere esta bebida, de acuerdo a información del portal de empleo CareerBuilder. Mientras que en México, el sondeo de OCCMundial indica que 37% de los profesionales recurre al café para activarse.

Silvia Nashelli Torres Zenil, coordinadora del Centro de Dietética y Nutrición (CDN) de la Escuela de Dietética y Nutrición del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), menciona que “la cafeína en nuestro cuerpo eleva la agilidad mental y facilita el procesamiento de datos, además hace que el análisis de la información sea más fluido”.

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Muerte a la somnolencia

El sueño es uno de los problemas más frecuentes entre los profesionistas. El portal de empleo mexicano expone que 51% de los nacionales acepta tener alguna dificultad de este tipo, lo que repercute directamente en su actividad laboral del día siguiente.

El poder de una taza de café consiste en eliminar la adenosina, sustancia que invade el cerebro y reduce los niveles de energía corporales. Ingerir cafeína por la mañana o a media tarde –cuando el cansancio se hace presente– ayuda a bloquear los receptores de la adenosina evitando la somnolencia, explica Gerardo Guinto, titular de la materia de neurología en la Facultad Mexicana de Medicina de la Universidad La Salle.

Además, un estudio publicado en la revista PLOS, avala que 200 miligramos de cafeína animan al cerebro a identificar palabras y frases con mayor rapidez, sin olvidar que mejora la memoria a corto plazo y aumenta la capacidad para resolver problemas de razonamiento.

Pero el efecto no es eterno. La cafeína tarda aproximadamente 30 minutos en llegar al torrente sanguíneo y se mantiene en el cuerpo por un máximo de cuatro horas. Aunque la sensación varía dependiendo la sensibilidad del individuo:

Hay personas que son más sensibles y en lugar de tener un efecto positivo, la cafeína les provoca ansiedad, nerviosismo, alteraciones en los movimientos finos, en el pulso y en el sueño”, refiere la coordinadora del CDN, quien recomienda no sobrepasar las cuatro tazas diarias de 240 ml cada una.

En 2015, México bebió 106,385.5 millones de tazas de café, lo que equivale a un consumo per cápita de 136.5 tazas. Es decir, una derrama anual de 201.3 pesos por persona, según cifras de Euromonitor, compañía de investigación de mercado que dice que nuestro país es el noveno consumidor de América Latina, ranking liderado por Brasil (806.1 tazas per cápita), Costa Rica (534.5) y República Dominicana (415.1).

El café ideal

Debido a que la población mexicana es obesa y padece enfermedades crónicas como la diabetes, Silvia Nashelli Torres y Gerardo Guinto recomiendan eliminar azúcar y sustituto de crema para acompañar el café, “porque lo único que estamos consumiendo es grasa y glucosa, lo que reduce el efecto de la cafeína en el cuerpo”.

La experta agrega que las bebidas instantáneas o de máquina tienen menos cafeína, pero más azúcar, por lo que el profesional debe optar siempre por el café de grano. Si lo que busca es estar alerta y elevar su productividad, es preferible ingerir este líquido por la mañana (acompañado del desayuno) y después de la comida, nunca por la noche para evitar trastorno del sueño.

Y si el individuo es demasiado sensible a los efectos de la cafeína, la coordinadora del CDN del ISSSTE aconseja tomar una bebida descafeinada (la cafeína que contiene es muy poca) o té negro, el cual tiene efectos similares en el trabajador, no es irritante y, lo mejor de todo, no existe un límite de tasas que se deban consumir.

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CRÉDITO: 
Zyanya López / El Empresario