Aumenta tu rendimiento con mindfulness

El mindfulness es una forma no cognitiva y no lingüística de enfrentarnos de manera efectiva a las emociones. Foto:Shutterstock

Un empleado con esta cultura tiene mayor concentración, orientación hacia una meta coherente y baja tasa de enfermedad

Para que un deportista alcance su máximo rendimiento, necesita practicar a diario, ser disciplinado y mantener buenos hábitos que involucren el cuidado de la salud emocional. Como ellos, los empleados de todas las empresas necesitan desarrollar todo su potencial para tener éxito, pero ¿cómo hacerlo?

Si bien prepararse académicamente con cursos o talleres es vital para crecer en el ámbito laboral, no hay que descuidar la parte emocional, el desarrollo de habilidades blandas, que las empresas priorizan cada vez más. Una forma de lograrlo es a través del mindfulness, término que se refiere al hecho de ser consciente y estar atento en el momento, tener atención o consciencia plena.

“El mindfulness es una forma no cognitiva y no lingüística de enfrentarnos de manera efectiva a las emociones, impulsos y pensamientos que se interponen. Es clave de un alto rendimiento”, aseguran Karolien Notebaert y Peter Creutzfeldt, autores del libro Mindfulness para mejorar tu rendimiento.

Con este concepto se puede alcanzar un estado de equilibrio interior que permite estar más enfocado y tener mayor creatividad. Para practicarlo puede usarse la meditación y también vivir de esta forma todas las situaciones que se presentan en la vida cotidiana.

Mundo de emociones

A diario vivimos rodeados de miles de emociones, tanto positivas como negativas, que tienen un impacto en lo que hacemos a diario, e incluso son determinantes para los resultados que queremos en el trabajo. De ahí la importancia de saber controlarlas y explotarlas.

Los autores explican que la conducta es el resultado de dos procesos. El primero, conocido como proceso ascendente, se da de forma natural e involucra las emociones, impulsos, anhelos y pensamientos.

El segundo es el proceso descendente, en donde decidimos qué actitud tomar. Si recibimos una crítica negativa, no podemos evitar sentir una emoción mala, pero sí se puede evitar gritar o tener otra reacción perjudicial.

El porqué reaccionamos bien o mal a lo que se nos presenta proviene en gran medida de las amígdalas, importantes para la supervivencia, porque activan una reacción de defensa, huida o bloqueo ante posibles amenazas, pero a veces se activan desmesuradamente por factores estresantes del día a día, como colaborar con alguien que no te cae bien o tener un correo electrónico de tu jefe que no es favorable, entre otras cosas. No saber controlar esto sería negativo para el trabajo.

“La sobreactivación es el origen de muchos problemas, como falta de comunicación, mal liderazgo, tomar decisiones fatales en situaciones críticas y bajo rendimiento individual y colectivo. Las amígdalas pueden hacer actuar de forma agresiva o evadiendo el problema”.

Alto rendimiento consciente

Con el mindfulness, las empresas pueden lograr que sus empleados tengan un alto rendimiento consciente, es decir, darse cuenta de todo lo que involucra, ser consciente de cada proceso que surge, de las forma de actuar y estar más en contacto con nuestro yo interno.

Empresas que ya han implementado el concepto son las universidades de Oxford, Harvard, Frankfurt, y Berlín, Google, Apple, Deutsche Bank y BMW.
Entre los beneficios que han visto están tener un enfoque consciente al momento de tratar asuntos fuertes y débiles, para que los empleados conozcan sus capacidades y debilidades sin intentar esconderlos y que se complementen unos a otros en el equipo; al mismo tiempo, evita los actos impulsivos obteniendo una mayor flexibilidad a la hora de tomar decisiones y un feedback claro y orientado en el aprendizaje.

En situaciones específicas como reuniones o comunicación por correo electrónico, una organización consciente se caracterizaría por el hecho de que los empleados se comunican con más tranquilidad y son menos impulsivos, y así reservan estos recursos y los de sus compañeros para otras cuestiones. Eso hace que la comunicación y el tiempo dedicado a las reuniones sean más presuntivos y placenteros. Así las prestaciones son más fáciles de entender y los oyentes se sienten menos atrapados por la multitarea.

También hay mayor concentración, orientación hacia una meta coherente, baja tasa de enfermedad, vida equilibrada, pasión, empatía, innovación, flexibilidad, valentía, responsabilidad personal, aceptación y una actitud creativa ante la diversidad, así como confianza de los empleados hacia la dirección de la empresa.


CRÉDITO: 
Elizabeth López Argueta / El Empresario